lunes, 20 de diciembre de 2010

APUNTES SOBRE TERRITORIALIDAD E INVASIÓN TERRITORIAL


Por Iván Herrera Michel

Se me ha consultado recientemente sobre la soberanía en exclusiva que posee per se una Gran Logia sobre un territorio, y acerca de la figura de la “invasión territorial” por parte otra Gran Logia.

Al parecer, la inquietud surge como consecuencia de las Cartas Patentes que la Gran Logia Constitucional del Perú y la Gran Logia Femenina de Chile han otorgado a Logias Masónicas que tienen sede en territorio cubano en donde funciona la Gran Logia de Cuba de Antiguos Libres y Aceptados Masones, y en la controversia que se ha desatado en la isla.

Lo primero que hay que recordar, es que esta teoría de la invasión territorial no es una norma universalmente aceptada, no nació con la Masonería Especulativa y solo genera efectos Masónicos en las relaciones entre las Grandes Logias que la adopten totalmente o a medias. Para más nadie, y menos si no existe un Tratado interobedencial que limite esta práctica entre las dos Grandes Logias en consideración.

Es más, ni siquiera es acatada por todas las Grandes Logias que suelen autodenominarse como “Regulares”. Para citar un solo caso, la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) posee 804 Logias en el extranjero agrupadas en 33 Grandes Logias Distritales cada una dirigida por un Gran Maestro Distrital y cinco Grupos (demasiado pequeños para constituir un Distrito), y “reconoce” a Grandes Logias en territorios “ocupados” por otras Grandes Logias a las que también “reconoce”, así entre estas últimas no exista ningún relacionamiento (por ejemplo: la UGLE reconoce como “Regulares” a 28 Grandes Logias Prince Hall en Estados Unidos que no aparecen en el libro “List of Lodge” cuyos autores las tienen como irregulares).

Para abundar en detalles, la Gran Logia Unida de Inglaterra cuenta actualmente con 108 Logias en América, de las cuales 21 trabajan en Suramérica: 10 en Brasil, 9 en Argentina, 1 en Uruguay y otra en Chile. De igual manera la Gran Logia de Escocia posee 3 Logias en Chile.

América está plagada de Grandes Logias Distritales y Grupos de Logias jurisdiccionadas a la Gran Logia Unida de Inglaterra. De ellas hay Grandes Maestros Distritales residiendo en las siguientes once divisiones administrativas: Bahamas y Turcos, Barbados y el Caribe Oriental, Bermudas, Guyana, Jamaica y las Islas Caimán, Antillas Holandesas, Montreal y Halifax, América del Sur – División Norte, América del Sur – División Sur, Trinidad y Tobago, Islas de Barlovento.

En Jamaica, por ejemplo, existen tres Grandes Logias Distritales pertenecientes a la Gran Logia Unida de Inglaterra, la Gran Logia de Escocia y la Gran Logia de Irlanda. Es decir, a las tres Grandes Logias más antiguas del mundo, y las que reclaman para sí la dispensa de la “regularidad” Masónica. Sería absurdo, pretender que la pluralidad de ofertas Masónicas a una sociedad latinoamericana solo puede ofrecerse si provienen de Obediencias de Europa. Ni los europeos lo entenderían.

La teoría de la territorialidad y de la invasión territorial, conocida en la literatura Masónica como “Doctrina Americana”, fue aprobada en la Convención de Baltimore, USA, en 1843. Y según ella, en lo sucesivo solo podrían trabajar en un mismo territorio Logias federadas a una misma Gran Logia.

Esta “Convención de Baltimore”, celebrada en la ciudad del mismo nombre del 8 al 17 de mayo de 1843, en el Masonic Hall, en Saint Paul Street, con la asistencia de 16 de las 23 Grandes Logias anglosajonas (de blancos) que para la época existían en Estados Unidos, la presidió el Gran Maestro de la Gran Logia de Virginia, John Dove. El tema central de la convocatoria lo constituyó el establecer una “uniformidad en el trabajo Masónico”. Para la época, las Grandes Logias Prince Hall (de negros) comenzaban a propagarse al mismo tiempo que se profundizaba la segregación racial en los Estados Unidos.

Dentro del ámbito anglosajón, la tesis de la territorialidad exclusiva, desconocida en la Masonería hasta entonces, ha sido observada con rigor por las Grandes Logias “de blancos” norteamericanas, y no por la Gran Logia Unida de Inglaterra. Es una cuestión de ellos. Al parecer, la intención primordial de los norteamericanos era segregar a las Grandes Logias Prince Hall de Estados Unidos debido a que estaban integradas por afroamericanos.

Colocándose en la línea de la Convención de Baltimore, la Confederación Masónica Interamericana (CMI) dispone dentro de sus “Fundamentos para un Derecho Masónico Interpotencial”, aprobados para regir las relaciones entre sus Grandes Logias miembros, en su numeral primero, que “las potencias que aspiren a mantenerse dentro de un régimen jurídico de relación, deberán cumplir y aceptar los siguientes requisitos: regularidad de origen, esto es, cada Gran Logia deberá haber sido legalmente establecida por una Gran Logia debidamente reconocida por tres o más logias Regularmente constituidas en territorio que no esté en la jurisdicción de una Gran Logia Regular”. (El resaltado es mío).

Es decir, que también es una cuestión que solo posee fuerza vinculante para las Grandes Logias que se han adscrito a la Confederación Masónica Interamericana y naturalmente se han obligado a cumplir sus reglamentaciones. No para las que no lo han hecho.

Sobre la “invasión territorial” de las Logias de la UGLE en los territorios de sus miembros la CMI nunca se ha ocupado en sus Asambleas, a pesar de defender con mucho énfasis la teoría de la “Territorialidad Exclusiva” en sus países, como condición innegociable para el “reconocimiento” de una Gran Logia como “Regular”, ni tampoco lo han hecho individualmente las Grandes Logias de la CMI en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.

Lo paradójico del caso, es que estas Grandes Logias, todas a una, se definen orgullosamente como unas Potencias Masónicas “libres, independientes, autónomas y soberanas” que “no son dependientes, de ninguna manera, de algún otro poder o cuerpo Masónico”.

A quienes me han consultado mi opinión al respecto del caso cubano, suelo contestarles que estamos frente a una forma pluralista y liberal de entender y practicar la Masonería que está renaciendo en Cuba después de haber estado ausente durante el siglo XX, en que solo se ofreció a la sociedad cubana el modelo anglosajón. Hay que recordar que en el Siglo XIX en Cuba funcionaron innumerables Logias jurisdiccionadas a Obediencias extranjeras y Logias Mixtas (muy diferentes a las “Hijas de la Acacia” fundada en la isla en 1936 y que tan buena obra filantrópica han adelantado).

De hecho, la existencia documentada de la primera Logia Masónica en Cuba se remonta a un Diploma de Maestro expedido el 3 de mayo de 1763 por una Logia Militar de la Gran Logia de Irlanda que trabajaba al interior del Regimiento 48 del ejército de ocupación inglés, luego vinieron Logias del Gran Oriente de Haití, impulsada por Joseph Cerneau, “El Templo de las Virtudes Teologales” de la Gran Logia de Pennsylvania, la Gran Logia Española del Rito de York, la Gran Logia Soberana de Cuba, el Gran Oriente Nacional de España, la Grande Oriente Territorial Español Americano, el Grande Oriente Hespérico Reformado, la Logia San Andrés de la Gran Logia de Carolina del Sur, el Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), la Gran Logia de Colón, la Gran Logia de Cuba de A:. L:. y A:. M:., etc. Sin contar con las Grandes Logias y organizaciones de Masones Cubanos que actualmente funcionan en Estados Unidos.

La lista es larga. No en balde Cuba es el país latinoamericano que mayor cantidad de Masones y Logias por habitantes tiene. Son unos 30.000, actualmente repartidos en algo más de 300 Talleres practicando el estilo anglosajón de entender la Masonería. Es decir, cero mujeres, cero cojos, cero no creyentes, derecho de visita restringido a los Masones de su relacionamiento, Etc.

Yo no veo el por qué, independientemente de las razones que motivaron el retiro de Logias Masónicas y Masones del seno de la Gran Logia de Cuba de A:. L:. Y A:. M:., y ante una nueva realidad que se abre paso con fuerza y determinación, se deban mantener relaciones tensas y poco fraternales con aquellas Grandes Logias que van surgiendo para promover idearios Masónicos en territorios doctrinales que no están cubiertos, y que son tan legítimos, regulares y antiguos como el que ya existía.

Ni tampoco veo la necesidad ni la utilidad de que se agreda a las Grandes Logias Constitucional del Perú y Femenina de Chile, ni a las que seguramente atenderán el clamor de algunos Masones cubanos en el futuro, por apoyar un llamado que – en honor a la verdad, hay que reconocerlo – pertenece a la más rancia estirpe libertaria cubana, de la que la Masonería por dos siglos ha sido uno de sus más fieles baluartes, y José Martí su figura cimera.





martes, 30 de noviembre de 2010

CULMINA UNA DÉCADA GANADA


Por: Iván Herrera Michel


En pocos días culmina la primera década del siglo XXI, y desde ya comienzan los esfuerzos por adivinar las cosas que habrán de caracterizarla en el futuro.

Indudablemente, el tema de las Torres Gemelas y lo que siguió, la invasión de la tecnología, las luces rojas por el cambio climático, Google, Facebook, Tiger Woods, Rafael Nadal, el crecimiento económico de China, el primer presidente negro de los Estados Unidos, la pantalla de cristal líquido o LCD, la secuenciación del genoma humano y los libros electrónicos, son mis primeras apuestas para el ranking de los iconos de la década. Pero acepto sugerencias, porque fue una década que terminó de manera inesperada.

Importantes sectores de la Masonería latinoamericana - como tampoco era de esperarse - se rehusaron a hacer mutis por el foro y asumieron una mayor reflexión sobre los valores originarios y una acentuada pedagogía acerca de la soberanía de las Grandes Logias, originando un nuevo mapa perceptual y rectificaciones de la hoja de ruta impuesta por la inercia histórica y la geopolítica del siglo XX.

Esta vez, mi apuesta para la identificación de la “causa eficiente” de este fenómeno está a favor del acceso a una mayor información confiable y el incremento de las comunicaciones entre los Masones.

Al mismo tiempo, fue una década de construcción de conocimiento. En la Red aparecieron editoriales que actúan como plataformas de ventas de libros virtuales y en papel, literalmente al alcance de todos los Masones en cualquier continente en que se hallen, a precios cómodos y en todos los idiomas. En castellano se destacan las españolas MASÓNICA.ES (www.masonica.es) y TRISQUELION COMUNICACIÓN (http://www.trisquelion.com), sin descartar a amazón.com y los e – Book sobre Masonería que ofrecen gratis Google, manybook.com y un largo etc.

Los noticieros Masónicos como FÉNIX están cambiando nuestra manera de vernos Y ni hablar de Youtube, Facebook y Twiter, que son escenarios virtuales que han permitido conocer en los 2000s otras lecturas sobre nuestros símbolos, publicadas tanto desde la institucionalidad como desde lo grupal independiente y lo individual.

Este aggiornamento, o puesta al día en información y comunicación, ha llevado un aire fresco a los Talleres facilitando nuevas comprensiones sobre los orígenes reales y el entorno plural que nos llegó al siglo XXI a partir del tronco común del XVII, así como una manera más ilustrada de abocar el método constructivo Masónico. Es decir, le dio raíces y alas a una Orden que en ocasiones era observada por tirios y troyanos, propios y extraños, como anquilosada y dedicada a sus elegantes banquetes y patrióticos brindis.

Naturalmente, no todos asumieron las nuevas condiciones en la misma forma y al mismo ritmo, y las Obediencias que mayor resistencia al cambió mostraron sufrieron sacudidas internas de mayor o menor intensidad que se han ido resolviendo dolorosamente mediante cismas y nacimientos de nuevas Obediencias caracterizadas por un fuerte discurso incluyente. Ya lo dijo el Dalai Lama: “El cambio no produce dolor, lo que causa el dolor es la resistencia al cambio”.

Tradicionalmente, México, Brasil y Colombia se conocían en Latinoamérica por sus Grandes Logias descentralizadas, pero en estos años la experiencia se ha profundizado en Perú, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Argentina, Bolivia, Chile, Puerto Rico, Etc., con la particularidad que esta vez las aguas han fluido con mucha fuerza hacia la forma liberal y progresista de concebir la Masonería.

Hasta la Masonería cubana, que ostenta el mayor número de Masones por habitantes de la región, y era hasta hace pocos años exclusivamente masculina y poseía una centralización administrativa muy fuerte, está marchando con paso firme hacia la pluralidad de Grandes Logias, la adogmátización de su pensamiento y la inclusión de las mujeres en un perfecto plano de igualdad.

El resultado de esta liberación de las viejas ataduras interobedenciales, fue un crecimiento en el área progresista de la Masonería y una disminución en el sector que gusta calificarse como “Regular”. Un ejemplo muy ilustrativo de esta tendencia lo constituye el hecho de que la Gran Logia Unida de Inglaterra, según sus propios datos oficiales, comenzó la década con unos 700.000 miembros y la culmina con 350.000, y la membresía de las Grandes Logias de USA relacionadas en el “List of Lodge” profundizó la inclinación descendente que la caracterizó desde 1960 (hasta el año 2000 había declinado en un 75%), debiendo en ocasiones vender sus edificaciones o alquilar parte de ellas para atender sus costos fijos.

En Latinoamérica, para no ir muy lejos, la mayoría de las Grandes Logias subordinadas doctrinalmente a las anteriores se observan paralizadas, y la Masonería de talante progresista vivió en la última década una marcada inclinación al agrupamiento internacional.

La prueba está a la vista: a CLIPSAS, llegamos en el año 2000 con ocho Grandes Logias, y hoy contamos con veinte. En el mismo tiempo, han surgido la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMAS), en 2002, la Conferencia Masónica Americana (COMAM), en 2004, y la Confederación Continental de Potencias Masónicas Americanas (CCPOMA), en 2005.

Digno de mención lo constituye el movimiento que en dirección a la unión, a la manera de un “Espacio Masónico Americano”, se está presentando en el continente, entre cuyos principales hitos podemos mencionar los siguientes:

1) En el Or:. de Barranquilla, Colombia, el 1º de noviembre de 2009, en el marco del Vº Coloquio y Asamblea General de CIMAS, organizado por la Federación Colombiana de Logias Masónicas, se suscribió por parte del Presidente de CIMAS, Elbio Laxalte Terra, y el Secretario General de COMAM, Louis Daly, un Protocolo de Entendimiento contentivo de una propuesta de unión entre las dos organizaciones. Inmediatamente, la Asamblea General de CIMAS lo aprobó por unanimidad y puesto a consideración de la Asamblea General de COMAM en mayo de 2010, en el Or:. de Nueva York, se aprobó la unión pero se decidió redactar otro documento que fijara las bases.

2) En el Or:. de Lima, Perú, el 9 de noviembre de 2010, se firmó un Protocolo de Entendimiento dirigido a crear un “Espacio Masónico Americano”, entre el Presidente de CIMAS, Elbio Laxalte Terra, y el Presidente de CCPOMA, Julio Carlos Pacheco Girón, en el Templo Luis Heysen Inchaustegui de la Gran Logia Constitucional del Perú.

3) En el Or:. De Montevideo, Uruguay, en el mes de septiembre de 2010, las Grandes Logias femeninas, cada vez más abundantes en la región, constituyeron la Confederación Americana de Grandes Logias Femeninas, que es una iniciativa nueva que muestra su gran dinamismo en nuestro continente.

4) En el Cenit de Barranquilla, Colombia, en el mes de octubre de 2009, se creó la Federación Americana de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (FASCREAA), que igualmente alimenta el sueño de lograr la utopía de un nuevo renacer Masónico en que la Libertad, la igualdad y la fraternidad realmente prevalezcan al interior de la Orden y de que el compromiso con nuestras sociedades sea innegable.

Ninguna de estas organizaciones existía hace diez años, y hoy constituyen “amplias alamedas” por donde habrá de transitar el ideario Masónico en los próximos años, viniendo a acompañar en el camino a la Confederación Masónica Interamericana (CMI), que ostenta otra perspectiva y desde su fundación en el Or:. De Montevideo, Uruguay, el 14 de abril de 1947, se campeaba sola a lo largo del continente.

Naturalmente, que para los unos y para los otros, quedan temas pendientes por abordar con más fuerza. Por ejemplo, la calidad de vida de nuestros pueblos indígenas, la pobreza y la exclusión, la laicidad de nuestros estados, lo ecológico desde nuestra mega biodiversidad (los incas lo llamaban "Sachawiñai" en lengua Quechua, o sea crecer desde la naturaleza), la revisión de los paradigmas en la lucha contra las drogas, una educación basada en la solidaridad, la tan añorada paz, y un largo Etc.

La tarea continúa, y aunque la Masonería, como en el tango de Discépolo, “sabe que la lucha es cruel y es mucha”, tiene la buena noticia que indudablemente estamos mejor preparados que hace 10 años.





martes, 2 de noviembre de 2010

JOAQUÍM VILLALTA Y SU LIBRO SOBRE EL RITO FRANCÉS. UN TEXTO OPORTUNO



Por Iván Herrera Michel,

El Rito Francés en España está ganando espacios con una gran persistencia. Acaba de ser constituido el 29 de octubre de este año, un nuevo Gran Capítulo General del Rito Francés en España, bajo la Presidencia de mi Querido Hermano y buen amigo Manel Mor, quien acompaña desde el año 2006 en calidad de Gran Secretario General del Poder Ejecutivo de la Gran Logia Simbólica de España al Gran Maestro Jordi Farrerons. La Carta Patente la ha expedido el Grand Chapitre Général du Grand Orient de France y la ha entregado personalmente en Barcelona su Muy Sabio y Perfecto Gran Venerable Jean Pierre Català, quien reemplazó en el cargo a Jacques –Georges Plumet hace apenas unas semanas.

En esta avanzada doctrinal Masónica, hace un par de semanas Joaquim Villalta, miembro notable del equipo de investigaciones masonológicas del “Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers Montaleau”, publicó, en papel y formato electrónico, el libro “En Oro y Azur. Reflexiones, estudios y ensayos sobre el Rito Francés”, que viene a complementar la antología de grandes autores contemporáneos que Víctor Guerra publicó hace un par de meses con el título “Rito Francés Moderno”, y las primeras traducciones al castellano del “Regulador Masónico” de 1801 que entre ambos están editando. El libro se consigue fácilmente en www.masonica.es.

Por su lado, el Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia publicó en el mes de septiembre de este mismo año una verdadera joya bibliográfica. Se trata del libro "La Franc-Maçonnerie du siècle des lumières. Le Regulateur du III millenaire Rite Français” (La Francmasonería del Siglo de las Luces. Regulador del III Milenio) - Editions Vega -, que trae los Rituales de las cinco Ordenes de Sabiduría del Rito Francés según el texto oficial de Roëttiers de Montaleau aprobado por el Gran Oriente de Francia en 1786. El libro se puede comprar en la Librería Detrad ( http://www.detrad.com/detrad/index.html )

En medio de esta innegable “vendimia” literaria que estamos viviendo, propiciada en idioma castellano por la editorial MASÓNICA.ES, se ha ido abriendo una veta sobre el Rito francés, inédita hasta hace muy poco, cuya ausencia hacía que quienes desearan conocer su historia, propuestas y desideratum tuvieran que acudir a textos en lenguaje galo (imposibles de conseguir de este lado del océano antes de la Internet), o a las pequeñas reseñas desactualizadas que traían los diccionarios. Debido a esto, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado siempre ha sido mayoritario en España e Hispanoamérica, tanto en su practica femenina, como en la masculina y la mixta.

Prueba de esta orfandad sobre el Rito Francés, lo constituye el hecho que hasta el Gran Oriente de Francia, que lo reclama como el de la Obediencia, no poseía hasta hace unos meses para sus diez Logias en España, agrupadas en la Región 17, una versión oficial en castellano de los rituales simbólicos de este Rito, y los Talleres se guían por traducciones que se han ido haciendo de las francesas.

Y en lo que se relaciona con las Iª, IIª, IIIª, IVª y Vª Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, en España se trabaja primordialmente con base en traducciones al español hechas de versiones portuguesas, las cuales, a su vez, fueron traducidas a lengua lusitana de los originales franceses, después que la “Revolución de los Claveles” de 1974, posibilitó el fin del largo ayuno de la Masonería en Portugal impuesto por el dictador Salazar en 1935. En Latinoamérica, los Grandes Capítulos Generales del Rito Francés, han adoptado las de en uso en España o han hecho sus propias traducciones directamente de las del Gran Oriente de Francia.

Naturalmente, fruto de toda esta espontaneidad resultan confusiones, sincretismos novedosos, aportes locales, adaptaciones ideológicas, improvisaciones, discusiones bizantinas, cuando no extrapolaciones de elementos propios de otros Ritos, provenientes de otras corrientes de pensamiento, etc., con los que suele uno sorprenderse comparando diferentes versiones de los rituales. Y la verdad, es que esta familiaridad – fruto de la necesidad - es tanto una fortaleza como una amenaza implícita en un Rito que se basa en la tradición y en la libertad intelectual para encarar al mismo tiempo una experiencia Iniciática y una implicación ciudadana.

De allí, la importancia y la trascendencia de publicar libros con los alcances doctrinales, históricos, simbólicos y filosóficos de “En Oro y Azur” del español Joaquim Villalta, que por documentados no sacrifican lo conceptual de los valores rectores que sustentan el Rito Original de la Masonería Especulativa.

Ya que una perspectiva que no se puede obviar al estudiar el Rito Francés, es que estamos frente al ritual que practicaba la Gran Logia de Londres cuando la Masonería “Moderna” de los ingleses atravesó el Canal de la Mancha hacia el continente en las proximidades de 1730. Es decir, la desvelada por Samuel Prichard, con fuertes raíces en la pugna que existía en el siglo XVII entre la Masonería de los calvinistas de Kilwinning y la de los católicos de William Schaw y de Irlanda.

Por ello, hace bien Joaquim Villalta cuando se ocupa con bastante claridad de los avatares Masónicos ingleses, escoceses e irlandeses del siglo XXVIII, relacionados – ¿cómo podría ser de otra forma?- con las diferencias nacionales y religiosas de sus pueblos, para concluir que el Rito Francés (o de los “Modernos” de la Gran Logia de Londres de 1717) es heredero del primer Rito de la Masonería, que sería el de los “Antiguos Deberes”, surgido hacía 1390 (Regius) y denominado posteriormente el Mason Word.

En este orden de ideas, el descrito en “Los Tres Golpes Distintos” de 1760 como el ritual de los “Antiguos”, correspondería al “Mot de Maçon” nacido en 1637, y se constituiría en el segundo Rito Masónico del mundo en orden de aparición en la historia.

Una conclusión obligada que se desprende de estas afirmaciones de Joaquim Villalta es que el Rito practicado por los “Modernos” de 1717, surgió unos 250 años antes que el practicado por los “Antiguos” de 1751 – 1753. Lo cual, representa un viraje importante en la historiografía conocida.

Por otra parte, lo de las cinco Ordenes de Sabiduría del Rito Francés, constituidas al calor de la reorganización de 1783 – 1786 resulta una historia no menos apasionante en el libro de Joaquim Villalta, de la que se ocupa en forma sistemática, tanto en su contenido doctrinal – las estudia una por una - como en sus orígenes y desarrollo histórico en Bélgica y Brasil, y su restauración y actualidad en Francia, Portugal y España, desde la década de los 60s del siglo XX hasta ahora.

Para quienes vemos en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en el Rito Francés dos caminos no excluyentes – siempre y cuando se asuman desde el adogmátismo -, satisface que Joaquím Villalta escriba, refiriéndose a ambos ritos, que en su libro “no se trata de ver cual es el más guapo”, para tranquilizar a quienes ven en la difusión del Rito Francés “una campaña de guerra ritualística” y no una oportunidad adicional de construcción..

En lo personal, me hubiera gustado que esta advertencia no la consignara en la página 130 del texto, sino en la primera, para ver si se calman un poco esas “barras bravas”, “yihadistas” y “hooligans” que se han formado y que hacen que en ocasiones las Logias se conviertan en un lugar "en donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación", como diría Cervantes.

Bien lo dice Yves Bannel, Muy Sabio y Perfecto Gran Venerable del Gran Capítulo General de España del Rito Francés del Gran Oriente Ibérico, en el prefacio del libro: “un rito es un vector y no un fundamento de aquellos valores propios del Masón que son la fraternidad, el altruismo y la libertad intelectual, condición sine qua non para evitar la influencia de los despotismos y dogmas”.

Otro aporte importante que regala el libro, y que sirve para disponer la Logia de manera adecuada para trabajar en el Rito Francés, es la muestra que trae, muy fácil de seguir, de sus “estructuras simbólicas fundamentales” relacionadas con la disposición correcta de los candelabros, los pilares, joyas móviles e inmóviles, muebles de la Logia, esquemas y cuadros aclaratorios, comparación con el REAA en cuanto a palabras sagradas, de pase y del Maestro, disposición de las columnas, los funcionarios y las grandes luces, Etc.

Es decir, que el libro “En Oro y Azur. Reflexiones, estudios y ensayos sobre el Rito Francés”, indudablemente posee la capacidad real de ayudar a todo aquel Masón o Masona que desee buscar la excelencia en su practica ritualística o desee ahondar en sus contenidos.

Al fin y al cabo, Joaquim Villalta nos incita, ni más ni menos, que a ponernos en contacto con el hilo conductor histórico del Rito más antiguo de la Masonería, en un itinerario que interna sociológicamente seis siglos en el pasado.

Y este es un asunto clave para comprender a cabalidad la tradición Iniciática de la Masonería, tan distinta a otras vías iniciaticas.

domingo, 3 de octubre de 2010

LA OTRA PERSPECTIVA DE RICARDO POLO. APROXIMACIÓN A UNA TEORÍA–M DE LA MASONERÍA


Por Iván Herrera Michel


Finalmente el Masón y periodista argentino Ricardo Polo publicó su anunciado libro bajo el título “El Protector”. Y lo hizo con la editorial de libros en papel y electrónicos MASÓNICA.ES (http://masonica.es/el-protector-p-147.html) que dirige nuestro Q:. H:. Ignacio Méndez-Trelles Díaz en Oviedo, España, a unos precios realmente accesibles para todos y con una entrega rápida a cualquier país del mundo. A mí me llegan, de España a Colombia, los de papel en 20 días y los electrónicos en lo que demora un e – mail.


Hacia el año 2000, comencé a encontrarme con escritos de Ricardo Polo en diferentes listas en Internet, siempre en “plan libertario”. Polémico como ninguno: en unas listas suprimían su membrecía y en otras generaba vivos debates por sus opiniones poco afines a la ortodoxia de corte anglosajón, sin dejar de ocuparse en colocar de vez en cuando una que otra banderilla al sector liberal de la Orden.


No obstante lo anterior (o precisamente, por lo anterior), y a pesar de que hace una década no existía la conectividad que hoy nos facilita buscar contenidos en la “nube”, mes tras mes, sin siquiera un intervalo, he recibido las 123 ediciones mensuales de su Revista Internacional Masónica Hiram Abif, leído sus 35 “Cuadernillos Masónicos”, y visitado el sitio web que le han hackeado varias veces. Definitivamente, nuestro Q:. H:. Ricardo constituye un verdadero ejemplo de trabajo y entrega desinteresada en favor de la Orden.


Y aunque en ocasiones no compartamos sus conclusiones – la verdad sea dicha -, siempre hay que reconocer que sus alegatos están tercamente originados en el estudio aplicado y la crítica ilustrada. Y eso es muy respetable, entre tantos opinadores espontáneos a que da cabida la Orden Masónica.


Ahora Ricardo Polo ha escrito un libro, mediante el cual según sus propias palabras pretende una “apertura de ventana, acorde con la imperiosa necesidad de lograr saber con más imaginación que ortodoxia, cuales pudieron haber sido los orígenes volitivos de la Masonería e inclusive su indeterminismo que pudo haber intervenido en el decurso de su existencia”.


He leído el libro “El Protector” con mente abierta y actitud crítica. En el complejo paisaje lleno de detalles, misterios, datos históricos, artísticos, enigmas, Etc., que ofrecen sus primeras tres partes (son cuatro) se me fue configurando en la mente y la imaginación, a la manera de la teoría – M o “teoría Universal” de la física, la existencia de universos paralelos entremezclados y poco conocidos que a través de los tiempos irían condensando la doctrina, la filosofía y el “espíritu Masónico, de los que de cualquier manera, somos herederos no siempre – o no del todo - conscientes.


No en balde, la editorial MASONICA.ES tuvo que crear una sección nueva con el rótulo “Otras Perspectivas” para clasificar la obra. No había opción.


En cuanto a la razón de ser del título, que es la primera sorpresa del texto, escojo como la más esclarecedora, entre las varias que propone, la que define “El Protector” como “algo arquetípico que desde lo más remoto de la antigüedad se ha instalado en el inconsciente colectivo de la historia, no ya como un “personaje” mágico o feérico, sino como “algo” que interviene y contribuye a superar los momentos aciagos de la humanidad.” A mí me parece sumamente interesante que la evolución de la sicología en los humanos haya producido semejante arquetipo ordenador. Ya vendría la discusión si el fenómeno es de estirpe cultural o si tiene un componente genético concomitante.


En este orden de ideas, el libro va mostrando sucesos extraños a lo largo de la historia, conocimientos inexplicables en épocas que no deberían haberse alcanzado, puertas y ventanas dimensionales, entresijos, Etc., para finalmente mostrarse crítico con respecto al “inconsciente colectivo” de la Masonería que incorporó a René Guenón, Albert Gallatin Mackey, James Anderson y Desaguliers, sin haber profundizado los alcances reales de sus roles en la Orden.


Y aunque Ricardo Polo afirma expresamente no pretender escribir una historia de la Orden, en la cuarta y última parte del texto, se adentra en su nacimiento y desarrollo, a partir de la creación con el impulso decisivo de Leonardo da Vinci de la Academia de Arquitectura de Milán, transformada en 1484 en la “Primera Agrupación de Masones Libres y Aceptados” del mundo, y luego conocida como Masonería Moderna o Francmasonería en la Francia de 1517. Es decir, la Masonería Progresista Universal Rito Primitivo que desde el principio se interesó en separar la filosofía de la teología.


Naturalmente, este relato lo sobrepone al que sostiene que la Masonería Moderna surgió en Londres como colofón de la penetración de no operarios en las Logias Operativas de esa ciudad que se presentó a lo largo del siglo XVII.


Definitivamente, es un libro diferente, alternativo, que ningún estudioso de la doctrina y la historia de la Masonería debe dejar de leer.


Por lo tanto, desde ya le auguro que va a ser punto de partida de vivas polémicas entre entendidos, negaciones entre no entendidos, y debates en Tenidas y Masticaciones de muchas Logias a lo largo y ancho de Hispanoamérica.


Que es algo, que creo que no le disgusta a nuestro Q:. Hno:. Ricardo.





domingo, 19 de septiembre de 2010

EN EL DÍA DEL LIBREPENSAMIENTO



Por: Iván Herrera Michel


La Confederación Interamericana de Masonería Simbólica – CIMAS – ha señalado desde hace tres años el 20 de septiembre como el día de la “Libertad de Pensamiento”, y desde entonces sus directivos vienen invitando a que dediquemos unos momentos a meditar sobre lo que esto significa. Iniciativa a la que se ha sumado la Federación Americana de Supremos Consejos del REAA – FASCREAA – por su singular pertinencia en nuestros días.


Al respecto del libre pensamiento, hay dos frase que rondan mi mente desde que cursaba estudios de Derecho en la Universidad Libre de Colombia, y que no sé por que razón siempre relaciono con el método constructivo a que nos apremia la Masonería.


La primera la pronunció el fundador de ese claustro, el Masón Benjamín Herrera, en la Convención del Partido Liberal colombiano reunido en 1923, y dice así: “la universidad Libre no debe ser un foco de sectarismo, ni una fuente perturbadora de la conciencia individual, sino una amplísima aula en donde se agiten y debatan con entera libertad todos los principios filosóficos y avances científicos aceptados por la moderna civilización”.


Cuando he sido invitado a hablar sobre la Masonería a estudiantes universitarios, suelo decirles que si en esta frase cambian la expresión “Universidad libre” por “Logia”, pueden hacerse una idea cercana de lo que se trata el sector de la Orden que se identifica como Liberal y Progresista, que es hacia donde sugiero respetuosamente que canalicen sus inquietudes en caso de decidirse por tocar nuestro pórtico, ya que posee en nuestras sociedades plurales un mayor compromiso con la defensa de la libertad individual, la promoción de la igualdad dentro y fuera de la Orden, una oferta real de fraternidad a todos los Masones y Masonas, y respeta la diferencia.


La otra frase que recuerdo con frecuencia, es del también Masón Manuel Azaña, político, escritor, presidente del gobierno de España (1931-1933, 1936) y de la Segunda República Española (1936-1939), quien sostuvo que la libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres”. Claro que también dijo Azaña que “la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro”. Quizás sea por eso, que ambas frases son muy poco conocidas aquí y allá.


En mi concepto, la libertad de pensamiento es fundamental para la puesta en marcha de las otras libertades. No obstante, posee el riesgo de que nuestros pensamientos estén limitados por las opciones que nos dejan los controles sociales, las presiones mediáticas y las identidades colectivas, haciendo que el adoptarla como hábito permanente atraiga la antipatía de quienes ven en la libertad ajena un menoscabo de sus convicciones o un quebranto de su contexto de seguridad.


Sin embargo, si queremos hacer las cosas responsablemente, la libertad de pensamiento es imprescindible para la identificación de las aristas que debamos desbastar en la ardua labor de pulido de nuestra propia Piedra Bruta, dirigida a elaborar un proyecto de vida con sentido autónomo.


A mi me gusta mucho como lo dijo García Lorca: “en la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.”




martes, 31 de agosto de 2010

¿ES LA MASONERÍA UNA INSTITUCIÓN OCULTISTA?

Por: Iván Herrera Michel

He recibido un correo electrónico de una persona que no es miembro de la Orden, preguntándome si la Masonería es una institución esotérica y pidiéndome de paso que le confirmara su firme sospecha de que los Masones somos ocultistas.

Al respecto, conozco muchos Masones que se apresurarían a contestar en forma categórica que la Orden sin ocultismo no es Masonería, y muchos otros que rápidamente afirmarían que su doctrina se limita a ser “una alegoría moral ilustrada por símbolos” que no tiene nada que ver con las ciencias ocultas.

Yo, mirando a mi alrededor, no veo las cosas tan en blanco y negro, y reconozco al mismo tiempo, en una pluralidad innegable, a Masones racionalistas, ocultistas, cristianos, hablando de ética y moral, profesando espiritualidades ateas, aceptando a los anteriores sin mayores problemas en nombre de la tolerancia, y a un variado Etc.

Tampoco, en honor a la verdad, veo cosas ocultas, reservadas, impenetrables, de difícil acceso, clandestinas, o solo contadas a un pequeño grupo que es como se define lo “esotérico” en lo gramatical, lo filosófico y hasta en lo esotérico (valga la expresión).

Es más, yo me atrevería a asegurar que muy pocas sociedades en el mundo han sido objeto de mayor escrutinio público e infiltración por parte de quienes desean verla desaparecer, dominarla desde adentro o la miran con desdén, y en su afán de desprestigiarla han llegado a exhibirla en forma desmedida, asegurándose antes de organizar un espectáculo mediático.

En este aspecto, la Masonería no ha tenido descanso desde la aparición en Londres, en la edición del Daily Post del 3 de septiembre de 1724, de un anuncio que publicó una pintoresca sociedad que se hacía llamar Antient Noble Order of the Gormogons (Antigua y Noble Orden de los Gormogones), que al parecer tenía como objetivos la ridiculización de la recientemente fundada Masonería especulativa y de la historia que se había atribuida a sí misma en las Constituciones de Anderson de 1723.

Luego vinieron muchas otras divulgaciones que en su época fueron muy controvertidas, como las de Samuel Prichard y Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagès (Leo Taxil), que paradójicamente hoy consultan los Masones al estudiar el simbolismo de la Orden. En pleno siglo XXI no se escapan de esta difusión medios tan respetables como Natgeo, History chanel, la BBC, Youtube, uno que otro bet sellers, Etc.

Hoy en día todo está al acceso público, y los Masones y no Masones al llegar a una ciudad pueden buscar en el directorio local cuantas y cuales Grandes Logias y Logias funcionan allí, ya sea de carácter masculina, femenina, mixta, Prince Hall, militar, Etc.

En Internet, al momento de escribir estas líneas, busqué en Google la expresión “Gran Logia” y se me ofrecieron 358.000 resultados. Cuando busqué en inglés “Grand Lodge” los resultados fueron 7.380.000, y cuando lo hice en francés con “Grande Loge”, salieron 9.190.000. Es claro que no todos estos sitios son Masónicos, pero si muestran la cantidad de veces que se ocupan de la Orden o la mencionan los internautas en esos tres idiomas. Sorprende que en conjunto sean un poco más de lo que lo hacen con Sócrates, cuyos resultados suman 15.300.000 en toda la Red.

Por otra parte, existe una fuerte tendencia en la Masonería a mostrar sus templos, museos, tiendas, Etc. Para citar un solo ejemplo, me he enterado recientemente por la Revista FÉNIX que el blog francófono Google Sighttseeing propone a sus visitantes un tour Masónico por Internet mediante Google Street View, con paradas virtuales en Templos llamativos de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Hong Kong y Noruega. Lo puede seguir cualquier persona.

También es un hecho cierto el que las enseñanzas Masónicas muy pocas veces se han trasmitido oralmente de boca a oído. Al parecer, esta práctica se ha limitado principalmente a las formas de identificación.

Desde que Samuel Prichard publicó en Londres en 1730 su “Masonería Disecada”, para no mencionar solo las “Constituciones de Anderson” de 1723, hasta hoy, los Masones y Masonas abrevan sus conocimientos de fuentes escritas que adquieren sus plenos sentidos en sus puestas en escena. Masón que se respete es un buscador nato de libros sobre la Orden. Es más, Anderson se basó en viejos textos de los gremios de constructores.

Eso hace que la tradición oral en la Masonería, en el mayor de los casos, sea la excepción y no la regla general, y mi experiencia personal de casi tres décadas en la Orden me ha mostrado que toda persona puede acceder a su simbolismo y método constructivo si le interesa y se aplica en ello. No es difícil.

Es decir, que a menos de que hablemos de los mecanismos de identificación, sobre los que hay la disciplina constructiva de la discreción personal, y que también se pueden averiguar fácilmente en la red, en lo personal no veo que la Masonería esté ocultando algo o mantenga bajo reserva un gran secreto. Al contrario, parece interesada en mostrar que no es así y asumir un rol social más protagónico.

Caso distinto, sucede, por ejemplo, con la formula de la Cocacola, las estrategias de defensa militar de Alemania, los cuenta habientes de los Paraísos fiscales o las finanzas de la ETA, que no hay forma de conocerlas, y se mantienen accesible solo a un pequeño círculo interno de información.

Bajo la premisa de que “esotérico” es lo que no es del dominio público, entonces la Compañía Coca – Cola, el Estado de Alemania y la ETA serían instituciones esotéricas. Por lo menos, lo serían más que la Masonería. Pero esta deducción, no habilitaría a nadie a afirmar que son entidades ocultistas, en la consideración de que todo esoterismo es un ocultismo, que como todos sabemos es falsa.

La doctrina Masónica es algo que se va avistando en la medida en que se trabaja en su método simbólico, y en este orden de ideas - salvo en la mente calenturienta de Masones y no Masones amantes de las teorías conspiratorias - no existe en ella eso que Dan Brawn muestra en el “Símbolo Perdido” como unos círculos de acción que contienen dentro de sí otros círculos más secretos, que a su vez cuentan con unos más íntimos, que ocultan a otros más pequeños, que no dejan ver a otros menores, como si se tratara de las famosas muñecas matryoskas rusas, y al final estuviera un gran secreto guardado.

Por su lado, la Iniciación Masónica reviste características particulares muy propias y distintas de las que distinguen los ritos de paso o ceremonias de introducción de otras instituciones civiles, mistéricas, estudiantiles, místicas, monacales, Etc., y aunque guarda en común con todas ellas que da comienzo a un proceso continuo dividido en etapas, es un grave error compararlas o extrapolar elementos de uno a otro lado.

En Masonería no se avanza para desarrollar poderes latentes o para pertenecer a círculos de poder. Esta afirmación que podría ser de una gran decepción para algunos, es muy necesaria en la práctica para distinguir lo que concierne al método simbólico constructivo de la Masonería y lo que es del dominio de otras corrientes filosóficas, ocultistas, mistéricas, Etc., diferentes a la Orden, que si tienen entre sus objetivos estas metas.

Ahora bien, dicho lo anterior, no podemos desconocer el hecho cierto de que el simbolismo Masónico también se observa desde el siglo XVIII francés y alemán abocado por algunos sectores de la Orden desde la óptica de algunas ciencias ocultas y de que en consecuencia se haya producido una amplia literatura al respecto con escritores muy conocidos. René Guenon, Madame Blavatsky, C. W. leadbether, Oscar Wirth, y Julius Evola, son apenas unos cuantos de ellos.

En este sentido, las corrientes que con más frecuencia han hecho nido en la Masonería están emparentadas con la Teosofía, la Alquimia, el Tarot, la astrología, la cábala, el rosacrucismo, los misterios egipcios, griegos y pitagóricos y el Martinismo, aunque en menor medida se halla prácticamente de todo en nombre del esoterismo de la Orden, pudiendo dar la impresión de que ella fuera un recipiente vacío al que habría de llenarlo con conocimientos ajenos y no un cuerpo doctrinal autónomo.

Es decir, que el ocultismo al interior de la Masonería es un fenómeno sobreviniente en algunos sectores de la Orden y no algo general o consustancial desde su origen, que obligaría a todo Masón a adoptarlo.

Un análisis objetivo de la Masonería especulativa o Moderna, surgida en Londres en 1717 (tomo la fecha convencionalmente), nos muestra que a pesar de que algunos de sus fundadores eran estudiosos de la astrología, el rosacrucismo y la alquimia, ellos no trasladan a la Masonería sus sistemas de creencias, lo cual sumado a la influencia de un clérigo anglicano y otro presbiteriano genera una Orden deísta, que se volvería diversa a lo largo y ancho del Siglo de las Luces, ya sea con un carácter católico y trinitario impuesto por los inmigrantes escoceses, como con uno racional fruto del enciclopedismo, o asumiendo posturas místicas u ocultistas por contagió de ese mundo mágico heredado de la edad media.

Hoy vemos en los países escandinavos como la Masonería tradicional posee carácter luterano y está vedada para los no protestantes, en la de Francia prima el positivismo y el racionalismo, en la de los Estados Unidos de América la razón de ser del Masón es la filantropía, la que practica el Rito Escocés Rectificado es cristiana, el REAA en Italia se ve con un perfil cabalístico, el REAA mayoritario de Francia es humanista, el de USA desde que lo reinventó Albert Pike es ocultista, en la Sudamérica del siglo XIX la Masonería es sociopolítica, en España hoy parece que se asume desde lo filosófico, en otras partes desde la ética y la moral, aquí y allá desde variados sincretismos, y por su lado el Gran Oriente de Francia en comunicado público del día 19 de agosto de 2010 recuerda que “asocia a la Iniciación tradicional una implicación social”.

O sea que la pluralidad de concepciones es la realidad existente en la Masonería, tanto en la franja simbólica como en la filosófica. No hay un único y verdadero camino. Y eso hay que respetarlo, por que representa, ni más ni menos, la forma que cada cual considera mejor para sí en la dura tarea de pulir individual y colectivamente la Piedra Bruta mientras construye autónomamente su propia biografía personal. No es cosa de poca monta.

Lo consustancial a la Masonería es el simbólico pulimento de Piedras Brutas utilizando las herramientas del oficio de la construcción, para colocarlas en orden horizontal y vertical en los muros de un templo que vamos levantando colectivamente, en una tarea en la que todos somos albañiles que recibimos un salario. Y la verdad es que esto se ha venido haciendo - y se está haciendo desde hace casi tres siglos – a partir de una óptica ilustrada, racionalista, ocultista, ética, cristiana, mística, progresista, liberal, Etc.

El paisaje real de la Masonería existente es plural y rico en caminos. Lo malo es pretender hacer integrismos con nuestras convicciones y estilo preferido, pretendiendo que es la única forma - o la verdadera - de pulir la Piedra Bruta.

En la Masonería Liberal, por ejemplo, cada cual es libre de reconocerle un contenido a los símbolos Masónicos o de brindarle una definición, sin que le sea dado añadir o reemplazarlos por elementos extraños provenientes de instituciones distintas, antiguas o modernas, so pena de desnaturalizar la Orden.

Alrededor de este y otros tópicos, suelo recordar a mis interlocutores que la Masonería existente es un fenómeno plural que contiene áreas conceptuales distintas que buscan metas diferentes.

En esta dirección, hasta el mismo Alec Mellor, citado por Eduardo Callaey en su libro El Mito de la Revolución Masónica”, afirma que la Masonería “… contrariamente a las ilusiones profanas, no es un bloque homogéneo y monolítico. Pocos medios están tan divididos. La Orden Masónica no es sino un ideal, por no decir un concepto”.

Es decir, que no hay ni unanimidad ni una forma única de concebir y abocar la practica del mismo método constructivo que se nos ofrece, ni siquiera sus mismos grados o por lo menos un mismo Rito.

Una forma progresista de entender la Masonería reconoce en cada Gran Logia o cuerpo filosófico la libertad de decidir la variedad que desea practicar y de permitir que sus miembros labren la Piedra Bruta de acuerdo a su particular sistema de entender el método simbólico que tienen ante sí. No aconseja que se entronicen pensamientos únicos, verdades absolutas ni ideologías dominantes, como si se considera obligatorio en otras formas de concebir la Masonería en las que la libertad de conciencia está un poco o muy limitada.

En lo personal, me inclino por el pluralismo. Es decir, que a mí me parece muy constructiva la discusión entre diferentes visiones, buscando siempre vivenciar valores distintos a los nuestros en una experiencia que permita ampliar las comprensiones, cualquiera que sean los sistemas de creencias y/o convicciones del otro.

Naturalmente, siempre que esto se presente sobre la plataforma del respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos, sin ningún distingo. En esto no se puede transigir.