jueves, 1 de mayo de 2014

MASONERÍA Y TEMPLARISMO. UNA PERSPECTIVA CONTEMPORANEA

Palabras leídas en el Coloquio sobre " Masonería y Templarismo desde una
Perspectiva Contemporánea" celebrado en el Or:. de Montevideo, Uruguay, el día 5 de abril de 2014 (E:. V:.), en el marco del 700 Aniversario de la muerte de Jacques de Molay, organizado por el  Gran Oriente de la Franc-masonería del Uruguay – GOFMU -
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(Saludos protocolarios)
            
Queridos Hermanos y Queridas Hermanas,
                       
Quiero iniciar estas palabras agradeciendo en nombre de los Supremos Consejos que conforman FASCREAA está inmejorable oportunidad que nos ofrece el Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay, para que en un encuentro en Montevideo, y bajo el alero del Escocismo, repasemos el tema de la influencia que la “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón”, que existió entre los siglos XII al XIV, tendría en la Masonería.
                               
En desarrollo de esta convocatoria, creo que hay que comenzar recordando que no solo la Masonería no es descendiente de los Caballeros Templarios europeos que hicieron presencia en la Palestina de la edad media, sino que además tampoco lo son las múltiples ordenes neotemplarias que hoy se reclaman como sus herederos y sucesores.  
                      
Tampoco lo son los miembros del cartel delincuencial de los “Caballeros Templarios” fundado en Michoacán, México, en el año 2011, para, según sus palabras, luchar contra el “desmoronamiento de los valores morales y los elementos destructivos que prevalecen hoy en la sociedad". 
                                        
No obstante, en todos ellos vemos como al espíritu gregario que les anima, se une una firme inspiración motivacional justiciera basada en lo legendario de la Orden del Temple, y una inclinación a identificarse como unos Templarios modernos.
                                      
Precisamente, en relación con estos neotemplarios contemporáneos, yo recuerdo que una asociación denominada “Orden Soberana del Temple de Cristo”, sin poder demostrar su filiación histórica con la Templaria disuelta en 1307 por Clemente V, pero asegurando ser su heredera universal presentó en Madrid, España, en el año 2008, una demanda judicial contra el Papa Ratzinger exigiendo la rehabilitación de la Orden y el pago de una indemnización de 100.000 millones de Euros.  Es decir, el equivalente a unos ocho veces el Producto Interno Bruto de Uruguay. Por su parte, el Papa Karol Wojtyła trató de reunirse con ellos y al llamado acudieron más de 400 organizaciones. Ninguna pudo demostrar por lo menos 300 años de antigüedad. 
                       
Para resumir, traigo estos datos a cuento para resaltar el hecho de que lo que hoy existe son cientos de organizaciones que se autodenominan Templarias, sin tener la más mínima legitimidad histórica para hacerlo. 
                         
La historia muestra que los inicios en el siglo XVIII de la corriente neotemplaria florecen en coincidencia con la difusión de la naciente Masonería Especulativa en el continente europeo.  Los principales puntos de encuentros y de hibridación de ambas organizaciones se darían a partir de 1730, especialmente en Alemania, con la aparición del rito de la “Estricta Observancia Templaria”, y en Francia con el célebre Discurso del Caballero de Ramsay de 1737 en París.  De esta suerte de encuentros surgieron algunas ramas evolutivas que fueron desapareciendo o diversificándose con el tiempo.  
                              
En la inflamada imaginación de aquellos Masones del siglo XVIII se articuló la unión entre lo mitológico del neotemplarismo y el romanticismo de un origen de la Masonería ligado a las cruzadas.
                        
Estas nuevas asociaciones híbridas, resultantes del cruce de la Masonería y los neotemplarios, conservaron, cual más cual menos, características religiosas y formas de pensamiento simbólicas, unidas a un decorado personal y locativo adaptable, que incluye, por ejemplo, en algunos casos, el uso simultaneo de la capa blanca y la cruz roja de los Templarios con el Mandil de los Masones.  También suelen utilizar en sus rituales formas estructurales de la Masonería empalmadas con invocaciones místicas atribuidas a los Templarios. 
                                    
La verdadera historia de los Templarios, es decir, la de los devotos monjes, hábiles guerreros, grandes terratenientes, eficientes banqueros y políticos influyentes que vivieron durante dos siglos de la edad Media, es tanto o más interesante que la entonada, romántica, mágica y esotérica que se propagó desde el siglo XVIII.    
                             
De hecho, el adoctrinamiento que practicaron los fundadores de la “Estricta Observancia Templaria”, durante la segunda mitad del siglo XVIII, fue reducido con el paso del tiempo a unos cuantos ritos más dentro del corpus Masónico general, que aunque alejados del objetivo inicial, finalmente instituyeron una forma de Masonería cristiana que aún persiste.      
                          
Por lo que no obstante contar con una corta existencia de 44 años, la “Estricta Observancia Templaria” dejó una huella muy visible en la Masonería.  A grandes rasgos, el Rito actual que más se le aproxima es el “Rito Escoces Rectificado”, que combina el pensamiento esotérico de Martínez de Pasqually con un cristianismo de corte trinitario, y surge cuando en 1783 el Convento de Wilhemlmsbad, en Alemania, se pronunció en contra de la hipótesis que sostenía que los Masones eran descendientes de los templarios de la edad media.
                                      
De igual manera, para esa época se presentó una profusa dispersión de “Altos Grados” Masónicos de inspiración Templaria que terminaría permeando y dejando sus retoños en la franja filosófica de varios Ritos, como por ejemplo, el de York, el Francés y el REAA, de los más conocidos en Hispanoamérica, entre otros que se siguen practicando en Suecia, Alemania, Etc.
                   
Ahora bien, esbozado este rápido panorama, corresponde aclarar que los préstamos entre la Masonería y los neotemplarios, no se presentaron en el campo de lo esotérico, puesto que muy por el contrario de lo que afirma la construcción fantasiosa que ha propagado la leyenda de los Templarios desde hace tres siglos, los miembros de la Orden del Temple no practicaron un esoterismo tomado de oriente, en el sentido espiritualista que se le quiere atribuir, y que trasmitido a los gremios de constructores llegó a la Masonería Moderna. 
                                       
Entre otras cosas, porque la presencia de la iglesia Católica en todas las actividades de los gremios de constructores era omnipresente, y en sus archivos documentales y en su correspondencia conocida no aparece rastro alguno de ello. Por lo tanto, mal se puede sostener que los constructores de catedrales poseyeron un esoterismo que traspasado de boca a oído durante cuatrocientos años no dejó la más mínima huella para la historiografía científica. De haberse presentado, estaríamos frente a una gigantesca muestra de secretismo de cuatro siglos que el teléfono roto de múltiples generaciones de obreros casi analfabetas hubiera trastocado en grado sumo.
                               
Los Templarios eran cristianos católicos, leales al Papa, que profesaban un culto especial a la Virgen María, hombres y mujeres, mitad clérigos y mitad seculares, monjes y soldados al tiempo, nacidos poco después de la reforma gregoriana y del cisma de oriente, que se diferenciaban de los otros cruzados en que mantenían buenas relaciones con el cristianismo y el islamismo del este.  Prueba de ello, es que llegaron incluso a disponer en algunas de sus iglesia de un lugar especial para que los musulmanes fueran a orar, y hasta abogaron ante el Vaticano por un diálogo interreligioso. 
                         
Y esa característica diplomática de tolerancia frente a otras culturas y pueblos, nacida seguramente como consecuencia de su rol de guardián de las fronteras entre la cristiandad latina, la cristiandad oriental y el islamismo, hay que admitirlo, era y es una rareza, tanto en el siglo XII como en el XXI.  
                                  
Pero de allí, a sostener que por su proximidad y contacto en Palestina con otros sistemas de creencias fueron receptores de antiguos misterios que practicaban en secreto, hay una distancia muy grande que solo se sostiene en la leyenda. 
                             
Los rasgos de la única forma de pensamiento esotérico que encontramos en la historia de los Templarios corresponden a préstamos parciales de origen europeo desde la Cábala.  Con una salvedad, los encontramos en sus documentos a partir del siglo XIII, ya que la Cábala nace a finales del XII en el sur de Francia y España, e influenció por igual a los cristianos europeos de la época, fueran o no Templarios.   
                                  
Hecha esta salvedad, debemos también señalar que las mediciones científicas que se han hecho sobre concentraciones elevadas de algún tipo de energía en territorios, enclaves y construcciones templarias, no han arrojado resultados que permitan concluir que es cierta la hipótesis que en tal sentido afirma la leyenda. 
                                    
Y salvo alguna información secreta, encriptada o codificada, que requiere toda institución del tamaño y los intereses de la Orden del Temple, no hay pruebas de que los Templarios usaran un alfabeto propio.  El que se predica como de ellos, y goza de gran popularidad, concebido a partir de la llamada “Cruz de las Ocho Beatitudes”, fue una creación del neotemplarismo en el siglo XIX. Tampoco existió en Europa en los siglos XII y XIII una arquitectura que pudiéramos denominar templaria.
                                      
Y en cuanto a las mujeres que formaron parte del Temple, queda para la historia una anécdota muy interesante.  Resulta que en el año 1324, las Templarias de Mülen, en la Diócesis de Worms, a orillas del rio Rin en Alemania, aún continuaban sin acatar la Bula papal que había abolido la Orden.  Doce años después de promulgada.  Por causa de esta rebeldía femenina, los últimos Templarios de la historia fueron curiosamente unas Templarias.       
                                                 
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Ahora bien, mis QQ:. HH:.
                            
Llegados a este punto, no quiero ni puedo soslayar que esta fraternal invitación para compartir con ustedes en el Or:. de Montevideo, me la ha cursado conjuntamente el Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay en asocio con su Supremo Consejo del Grado 33°, por lo que deseo culminar estas reflexiones con unas rápidas palabras sobre la presencia del imaginario neotemplario y de la historia templaria en el REAA.  En particular, en su versión liberal y adogmática, que es como lo concebimos. 
                                         
Conforme a lo que he dicho, y en el entendido de que el combate de los templarios de la edad media se ubicaba en el campo religioso y militar, y el de la Masonería desde el siglo XVIII en el terreno de lo moral, ¿Cómo debemos entonces entender las referencias a los templarios que poseen los Grados 23 al 30 del REAA? ¿Qué aportan estos relatos a la formación de un Masón escocista? 
                              
Detengámonos un poco, porque es muy probable que aquí estemos frente al núcleo duro del método de aproximarnos a los contenidos de la Orden, desde sus primeros Grados hasta los últimos. 
                                
Para efectos de la invitación que propone el REAA, la metáfora inicial del pulido de la Piedra Bruta pertenece al mismo conjunto de cosas que la leyenda de Hiram y la versión neotemplaria de la muerte de Jacques de Molay.  A todas estas alusiones hay que tomarlas en el marco del sinigual encuentro de historias, leyendas y alegorías con el propósito particular de la búsqueda Masónica. 
                      
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, en su conjunto, a la vez que retoma las diferentes etapas del pensamiento occidental, brinda una filosofía humanista que convoca a tener una conciencia esclarecida de la historia, para de esta manera conciliar la defensa de las libertades y las autonomías personales, con la pertenencia a un colectivo social, étnico, cultural o religioso. En donde el valor fundamental a observar, es que la humanidad es un fenómeno plural a cuya pluralidad debemos acercarnos con absoluto respeto.  Un IPH:. De la Federación Colombiana de Logias Masónicas, mi buen amigo y Q:. H:. Alberto Martelo, que dirige la Orquesta Filarmónica de mi Obediencia, suele explicar el trabajo armónico que debe distinguir el REAA elaborando una metáfora a partir de la cantidad de arreglos musicales que los músicos pueden llevar a cabo con solo siete notas.
                         
No es correcto tratar de hacer hablar el Templarismo medieval o el neotemplarismo a través de los contenidos de los Grados del REAA.  Sería perder el tiempo.  También lo sería el intentarlo con los Caballeros Teutones o de Malta, o con los Iluminados de Baviera, o con los Sufíes, o con la Iglesia Católica, o con los Patriarcas hebreos, o con los rabinos judíos, o con la escuela pitagórica, o con la Cábala, o con los misterios egipcios, o con un largo etcétera de asociaciones de las que encontramos noticias reales, legendarias o míticas en nuestra Iniciación progresiva.
                                       
Cada una de estas asociaciones constituyó o constituye una entidad propia, con autonomía particular.  Pretender captarlas en la ficción de un máximo de dos horas, que dura en promedio la puesta en escena de un Grado Masónico, solo arrojaría un pálido reflejo de su realidad que traicionaría por reduccionista su original contenido filosófico e histórico.    
                      
Si en el siglo XVIII los títulos de los “Altos Grados” lisonjeaban la vanidad de los nobles y plebeyos europeos, hoy bajo una óptica humanista los contenidos implícitos en cada uno de los Grados del REAA deben favorecer la construcción del que llamamos el “Gran Templo de la Humanidad”, que no es otro diferente a  un mundo más igualitario, libre y solidario que el que encontramos.
                                       
Lo que me propongo resaltar, es que a simple vista se observa que el REAA no está ensamblado para exaltar o reprobar algo en especial.  Muy por el contrario, al hacer eco de las diferentes doctrinas y episodios, reales, legendarios, alegóricos o ficticios, que han dejado su impronta en la construcción del mundo occidental, el Rito parece convidarnos a que adquiramos sabiduría sobre la dimensión fractal de la existencia social y transcendente del hombre y sus realidades. 
                                     
Cuando la Orden Templaria hizo su aparición en el escenario de la historia en el año 1120 el mundo era muy distinto al que conocemos.  Es más, los historiadores medievalistas coinciden en que más que Felipe el Hermoso o Clemente V, lo que hizo desaparecer a la Orden del Temple en 1313 fue que ya había perdido la razón de ser de su fundación y en consecuencia se había desnaturalizado su objetivo inicial.   Y ese es un punto importante al momento de estudiar la presencia de la Orden del Temple en Europa y en el Mediterráneo oriental.   Y ¿por qué no decirlo?, de la puesta en escena de la Masonería en el siglo XXI.
                                                     
Hoy en día, para el combate contra la pobreza, el hambre, la desigualdad, el mayor acceso al agua potable, la sostenibilidad de los recursos renovables, la democratización del mundo, la reducción de la brecha entre países ricos y pobres, la ampliación de la red de salud pública, la situación de la mujer, la transnacionalización del crimen organizado, Etc., que son algunos de los más apremiantes desafíos contemporáneos, no se requiere una Orden religiosa y militar. 
                                             
Los llamados ahora a primera fila son los gobiernos nacionales, la ONU, la Unión Europea, las ONGs, la Cruz Roja Internacional, Mercosur, Etc.  Para manejar las finanzas mundiales, hoy tenemos, por ejemplo, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.  Para una fuerza multinacional armada están los “Cascos Azules”, y así podríamos seguir con una larga lista de instituciones construidas multilateralmente con fines altruistas para trabajar, en palabras de las Grandes Constituciones escocistas de 1786, por “la Unión, la Felicidad, y el Bienestar de la familia humana en general y de cada hombre en particular”.
                                            
Esta búsqueda constituye el Big Bang propositivo del REAA, cuya inspiración está gobernada por la acción.  Para seguirlo diciendo en términos científicos, ella representa el porqué del Bang del Big Bang.
                                              
Hay que comenzar por proscribir desde nuestros Talleres Masónicos la no aceptación de la diferencia, hay que reflexionar sensatamente sobre lo que han sido las experiencias y las ideologías del pasado que el REAA nos muestra, y sus ecos en el presente. 
                               
Cuando llevemos adelante este trabajo, es posible que no haya institución más fuerte que la nuestra porque seremos un referente moral imprescindible para nuestros pueblos, en contraste con todas esas formas de pensamiento que manipulan la conciencia y arruinan la educación dotando a los jovenes con un mapa de convicciones equivocadas.
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QQ:. HH:.,
                        
Al terminar estas palabras, ante todo quiero agradecerles su paciencia por escucharlas.  Y como siempre dice un amigo mío: “a la bondad del publico me remito”.
                                         
Muchas gracias a todos.
                     
IHM
Or:. de Montevideo – Uruguay

Abril 5 de 2014 (E:. V:.) 
                                     
                                   

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