miércoles, 22 de mayo de 2019

¿DE VERDAD FUE MASÓN FRANCISCO DE MIRANDA?

               
Por Iván Herrera Michel                 

Sobre la calidad de Masón del “Precursor de la Emancipación Americana”, “El Primer Venezolano Universal”, “El Americano más Universal”, Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela en 1812, Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinosa (1750 - 1816), existe una discusión abierta.
                  
El Precursor Francisco de Miranda
De él se ha dicho que se Inició en la Masonería en Filadelfia, Londres, París, Cádiz, Gibraltar, Virginia… y hasta que fue el fundador de la Masonería venezolana y de la primera Gran Logia en su país en 1824 (seis años después de su muerte), pero lo único cierto es que nadie ha podido mostrar una sola fuente documental, testimonial o circunstancial, directa o indirecta, que pruebe su ingreso, visita o pertenencia a una Logia Masónica alguna vez en su vida.
                 
No obstante, pasando sobre lo anterior, el primero de enero de 1950, el Gran Maestro de la Gran Logia de los Estados Unidos de Venezuela (Antecedente común, antes del cisma de 1957, de las actuales Gran Logia de la República Bolivariana de Venezuela y de la Gran Logia de la República de Venezuela), José Tomás Uzcátegui, expidió, sin suerte alguna, un Decreto mediante el cual ordenó en su artículo 4° “recopilar y publicar los datos masónicos del Q H Francisco de Miranda”.
                     
Y de paso, en el artículo 1° declaró “el día 28 de marzo de cada año: Día Nacional Masónico”, en honor del nacimiento de Miranda esa misma fecha del año 1750.
                   
Al respecto, el historiador venezolano Eloy Reverón García, elaborando su Tesis de grado en 1990, en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, sobre la “Masonería en el Siglo XIX”, examinó los archivos conservados desde 1853, constatando que “la primera vez que apareció el nombre de Francisco de Miranda fue para archivar el decreto del Gran Maestro, que de paso declaraba la fecha del nacimiento de Miranda, a partir del bicentenario, Día Masónico Nacional”.
                      
Por su parte, Frederick Seal-Coon, miembro de la prestigiosa Logia de investigación Quatuor Coronati No. 2076, de la Gran Logia Unida de Inglaterra, escribió un artículo en 1995 titulado “La Mítica Masonería de Francisco de Miranda”, en el que pone en duda la membresía Masónica de Francisco de Miranda.
                     
Más aún, en 1926, el economista, escritor y político venezolano Alberto Adriani (1898 – 1936) y el historiador estadounidense, profesor de la Universidad de Illinois, William Spence Robertson (1872-1955), descubrieron en la ciudad inglesa de Cirencester, a 150 Km. al oeste de Londres, el archivo personal de Miranda (conocido como Colombeia) que consta de 63 cuerpos divididos en tres acápites (Viajes, Revolución Francesa y Negociaciones). Venezuela lo adquirió siendo Ministro de Relaciones Exteriores el historiador Caracciolo Parra Pérez (1888 – 1964), hoy se encuentra en el Archivo General de la Nación de Venezuela, en Caracas, y en 2007 la UNESCO lo integró al proyecto “Memoria del Mundo”.
                         
Colombeia. Archivo de Miranda
Los investigadores tampoco han podido encontrar en ninguno de los 63 tomos de este abundante archivo autobiográfico, redactado en castellano, francés e inglés, un solo vestigio del paso de Miranda por la Masonería. Y es notaria la ausencia, ya que el grado de detalles del Precursor es de tal meticulosidad que hasta aparecen reseñadas las cortesanas con las que durmió y los libros que compraba en cada país que visitaba.
                                    
COLOFÓN
                   
Más allá de sesgos, quereres y mitos, las pesquisas adelantadas hasta la fecha no han arrojado resultados positivos sobre la membresía Masónica del General Francisco de Miranda. Ni siquiera indicios circunstanciales. Y, a contrario sensu, algunos historiadores han llegado a la conclusión de que su condición de Masón es un mito creado a mediados del siglo XX para minimizar la fama de Bolívar.
                
De hecho, durante el siglo XIX no se exaltó a Bolívar ni a Miranda como Masones en la literatura, los discursos y los relatos internos de la Orden. Es a partir de la primera mitad del siglo XX en que aparece con fuerza lo que Reverón García llama una “asombrosa mezcla de transposición histórica, devoción Masónica y agilidad imaginativa, de la que surge la virtuosa trinidad de un culto a la patria semejante a una religión civil, o un civismo con caracteres religiosos…”. (El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana.  Caracas, Venezuela, Publicaciones Monfort S.A., 2001).
                 
A pesar de ello, lo anterior no es pretexto para que en un quisquilloso positivismo se niegue de tajo la posibilidad de que Miranda haya sido Masón. Al fin y al cabo, como dijo Carl Sagan, “la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia”.
                      
Sobre todo, porque la tradición oral (que ha existido en el caso de Miranda, por lo menos en el siglo XX), aunque versátil, maleable, tergiversadora y subjetiva, también es un insumo para la gestión historiográfica.
                     
Aunque también pudo suceder que la pertinaz propaganda antimasónica española, que, desde la segunda mitad del siglo XIX culpa a la Masonería por la pérdida de las colonias, al cruzar el océano haya generado, sin mayor estudio, un orgulloso discurso elaborado desde las orillas acríticas de lo que se desea escuchar y propagar, sobre un glorioso olimpo patriótico libertario, que nunca existió.
                  
                   
Casos se han visto…
                                                         
                                                                                                        
                                    

martes, 7 de mayo de 2019

LES MAÇONS DU BICENTENAIRE EN COLOMBIE


Traduction fraternelle de Serge Llorca
Miremont, Midi-Pyrenees, France
                    

Le bicentenaire de la bataille de Boyacá du 7 août 1819 est célébré en Colombie, elle a scellé la campagne de libération de la vice-royauté de Nueva Granada, lancée par Simón Bolívar le 20 mai de la même année.
              
Dans ce contexte, un Maçon de l’ouest de mon pays m’invite à dédier un "post" au rôle joué par les Francs-maçons dans l’indépendance de la Colombie, car il a lu de nombreux ouvrages qui leur confèrent une grande importance, en plus du fait qu’ils célèbrent ces journées. la 32ème Foire internationale du livre de Bogotá (Filbo) (du 24 avril au 6 mai 19) dans laquelle la Colombie est le pays invité avec le slogan "Colombie 200 Años".      
                  
Dans l'espace Franc-maçonnique, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander et Antonio Nariño sont les Maçons les plus emblématiques de la lutte émancipatrice colombienne. Certains auteurs, sans fondement fiable, tirent leur lutte de la "Grande Réunion Américaine", fondée par le général Francisco de Miranda à Londres en 1798 et les célèbres "Loges Lautarinas".
                   
Mais la vérité est que ni la "Grande réunion américaine" n’était une association maçonnique, ni la qualité de maçon de son précurseur Francisco de Miranda n’est prouvée. De même, des sources vérifiables connues indiquent que les "Loges Lautarinas", espagnols, chiliens et argentins, n'étaient pas des loges maçonniques mais des sociétés indépendantistes secrètes inspirées par la Franc-maçonnerie, ce qui est très différent.
                                           
Lors de la bataille de Boyacá, 2 200 fantassins et 600 cavaliers de l'armée de l'indépendance, commandés par les généraux Simón Bolívar et Francisco de Paula Santander, ont combattu 1 800 fantassins et 400 cavaliers réalistes, commandés par le brigadier José María Barreiro, qui était sous les ordres du Le général Pablo Morillo, chef suprême de l'expédition chargé de pacifier les colonies espagnoles en Amérique depuis la fin de 1814.
                                    

Ce qui précède signifie que les quatre principaux commandants étaient des maçons éprouvés.
                      
Dans l'histoire, chacun déplore ou célèbre le sien. En Espagne, les ennemis de la maçonnerie l'attaquent avec amertume en affirmant qu'elle a orchestré l'indépendance des colonies américaines, et dans les Loges du Nouveau Monde, ils portent des toasts patriotiques enflammés depuis plus de 200 ans avec fierté.
                          
Et dans les deux cas, l’affirmation a ses défauts, car elle ne peut être formulée de manière catégorique sans oublier le fait que la Franc-maçonnerie et/ou des Francs-maçons appartenant à des héros américains indépendants ont soutenu l’empire espagnol ou les patriotes américains.
                          
En fait, il y avait des Maçons très actifs des deux côtés du conflit, et aussi des Maçons qui ont appliqué la peine de mort à d'autres Maçons des deux côtés de la confrontation dans le respect scrupuleux des lois de la guerre.
            
Pour le prouver, nous pouvons penser à Pablo Morillo de Cartagena des Indes le 24 février 1816, en passant par les armes pour suspendre et confisquer les biens des Maçons de la Loge "Les Trois Vertus Théologiques" aux alentours de la Cienaga de la Matuna. (Aujourd'hui Camellón de los Mártires en Colombie), de les enterrer ensuite dans une fosse commune au cimetière de Manga.
                             
Et Francisco de Paula Santander fusillant José María Barreiro à Santafé de Bogotá le 11 octobre 1819 du côté nord de la Plaza Mayor (l'actuelle Plaza de Bolívar), bien qu'il l'ait imploré la grâce en lui envoyant son tablier de Maçon, et de l'enterrer ultérieurement dans une fosse commune de l'ancien campo de Santa Fe (près de l'actuelle Estación de la Sabana).
                    
Ou le dernier Vice-roi du Pérou, le militaire et Maçon José de la Serna et Martinez de Hinojosa, comte des Andes, confrontés par les armes au général argentin Maçon José de San Martín.
                  
Les cas ne manquent pas. Et il est clair qu’ils le sont parce que tous ces Maçons observent une éthique militaire et civile légitimée par les intérêts des personnes qu’ils ont servies.
                      
C’est ainsi seulement que nous pourrons comprendre l’accomplissement commun du devoir de ces Maçons qui offrent leur vie à des causes rivales qu’ils jugent justes, respectant les engagements d’honneur qu’ils ont volontairement acquis.
                   
           
                                 
                

miércoles, 24 de abril de 2019

LOS MASONES DEL BICENTENARIO


Por Iván Herrera Michel
                      
Se celebra en Colombia el bicentenario de la Batalla de Boyacá del 7 de agosto de 1819, que selló la Campaña Libertadora del Virreinato de Nueva Granada iniciada por Simón Bolívar el 20 de mayo de ese mismo año.
                     
En este contexto, un Masón del occidente de mi país me invita a dedicar un post al rol que jugaron los Masones en la independencia de Colombia, porque ha leído abundante literatura que les otorga un gran protagonismo, aunado al hecho de estarse celebrando en estos días la XXXII Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), (del 24 de abril al 6 de mayo/19) en la que Colombia es el país invitado con el lema “Colombia 200 Años”.
                    
Generales Simón Bolívar
y Francisco de Paula Santander
En el área de la Masonería, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Antonio Nariño son los Masones más icónicos de las luchas emancipadoras colombianas, y algunos autores, sin fundamento en una fuente fiable, hacen derivar su lucha de la “Gran Reunión Americana” que fundó el General Francisco de Miranda en Londres en 1798 y de las célebres “Logias Lautarinas”. 
                          
Pero lo cierto es que ni la “Gran Reunión Americana” fue una asociación Masónica ni la calidad de Masón del precursor Francisco de Miranda está demostrada.  Igualmente, las fuentes verificables que se conocen apuntan a que las “Logias Lautarinas”, españolas, chilenas y argentinas, tampoco fueron Logias Masónicas sino sociedades independentistas secretas inspiradas en la Masonería, que es algo muy diferente. 
                          
En la Batalla de Boyacá se enfrentaron 2.200 infantes y 600 jinetes del ejercito independentistas, al mando de los Generales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, a 1.800 infantes y 400 jinetes realistas comandados por el Brigadier José María Barreiro, que estaba bajo las órdenes del General Pablo Morillo, jefe supremo de la expedición encargada de pacificar las colonias españolas en América desde finales de 1814.
                              
Lo anterior quiere decir que los cuatro máximos comandantes enfrentados eran comprobados Masones. 
                           
De la historia cada quien deplora o celebra lo suyo.  En España los enemigos de la Masonería la atacan con encono diciendo que orquestó la independencia de las colonias americanas, y en las Logias del Nuevo Mundo se hacen inflamados brindis patrióticos desde hace 200 años exaltando con orgullo exactamente lo mismo.
                           
Y en ambos casos la afirmación tiene sus bemoles, porque no se puede afirmar categóricamente sin faltar a la realidad que la Masonería y/o los Masones en las gestas americanas independentistas apoyaron al imperio español o a los patriotas americanos.
                            
De hecho, hubo Masones muy activos en ambos bandos del conflicto.  Y también Masones que aplicaron la pena de muerte a otros Masones en los dos lados de la confrontación en fiel cumplimiento de las leyes de la guerra. 

Para comprobarlo podemos traer a cuento a Pablo Morillo en Cartagena de Indias el 24 de febrero de 1816 pasando por las armas, ahorcando y confiscando los bienes de los Masones de la Logia “Las Tres Virtudes Teologales” en los alrededores de la Ciénaga de la Matuna (Hoy Camellón de los Mártires), para luego enterrarlos en una fosa común en el cementerio de Manga. 
                          
Y a Francisco de Paula Santander fusilando en Santafé de Bogotá el 11 de octubre de 1819 a José María Barreiro en el costado norte de la Plaza Mayor (hoy Plaza de Bolívar), a pesar de haberle implorado clemencia enviándole su Mandil Masónico, para posteriormente enterrarlo en una fosa común en el entonces Campo de Santa Fe (cerca de la actual Estación de la Sabana).
              

O al último Virrey del Perú, el militar y Masón José de la Serna y Martínez de Hinojosa, I Conde de los Andes, enfrentado por las armas al General argentino y también Masón José de San Martín. 
                           
Casos no faltan.  Y es claro que se deben a que todos estos Masones observan una ética militar y civil legitimada por los intereses del pueblo al que sirvieron.
                       
Solo así se puede entender el cumplimiento común del deber de aquellos Masones que ofrendan sus vidas a causas rivales que creen correctas, honrando los compromisos honor que han adquirido voluntariamente.
                      
                       
                    
                           
                                
                                  



martes, 9 de abril de 2019

COMPARTIR DE SABERS SOBRE L'ORIENT ETERN MAÇÒNIC
                  
Per Iván Herrera Michel.
                   
Traduït per Jordi Martí / Masonería BCN
            
Ponència llegida en el Centre de Museus de la Universitat de Caldas, en Manizales, Colòmbia, el 28 de març de 2019, en el marc del “II Festival Internacional de la Diversitat Bio – Cultural”, davant un públic plural de Maçons, Maçones, enmig de docents i estudiants no Maçons universitaris.
                 
Estimats amics,
                      
Vull, abans de res, agrair a la Universitat de Caldas i a la “Corporació Pro Diversitas Colòmbia” per haver tingut la gentilesa de convidar-me al “II Festival Internacional de la Diversitat Bio – Cultural” que té com a eix temàtic el de "Transitant l'Espiral de la Vida i la Mort", la qual cosa he acceptat encantat per a parlar d'una cosa tan estranya per a molts dels presents com és la Maçoneria. 
           
I com tinc clar que en aquest auditori hi ha un bon nombre de persones que no són Maçones, desitjo començar aquestes paraules aclarint que la Iniciació Maçònica – En dir del tractadista Javier Otaola – “no és un camí de salvació de caràcter religiós o esotèric sinó un procés d'acte esclariment, i és compatible amb qualsevol fe religiosa o esotèrica que no anul·li la llibertat de l'individu, així com també és compatible amb l'agnosticisme i l'ateisme.”             
                         


El Maçons i Maçones d'avui som hereus, en diverses formes, dels que van independitzar el continent americà fa dos segles, i van veure en la Maçoneria una funció social, incloent en les seves vides unes valoracions morals en qualitat de principis, després d'haver-se ungit de Tolerància anglicana i de Revolució Francesa, gràcies a una ànima liberal colectiva dotada d'un interès constructiu d'autonomia.
                       
La qual cosa és un clar exemple de desenvolupament sostenible d'uns arquetips que continuen generant propostes progressistes, com, per exemple, la que busca independitzar la sobirania de l'ecosistema que sosté la vida en la Terra de les dictadures del consum desbocat i de la contaminació humana. O sigui que ara, en aquest únic cas que porto a conte, tots, Maçons de la mà dels no Maçons, estem abocats, paradoxalment, a la tasca de conquistar la independència d'allò que hem volgut sempre dominar.
                           


En aquest ordre d'idees, i mentre no ens hàgim anat a viure a un altre planeta, com semblen aconsellar els nostres científics més imaginatius, el combat per la manumissió de l'ineludible hàbitat per a la supervivència de la humanitat inclou la necessària independència de la nostra ment i dels nostres sentiments de les pressions que ens assetgen, així com l'assignar-nos autònomament un valor basat en el respecte a l'ésser humà en particular, i, en general en la inclusió plena en el marc de la subsistència de totes les formes de vida, ja no solament humanes, sinó a més la dels animals i els vegetals que ara veiem amb ulls de parents que comparteixen una mateixa xarxa interconnectada.
                 
Conceptes que semblen ser de diferents temàtiques però que s'entrecreuen en el comú combat en pro de la dignitat humana i contra els prejudicis i les inèrcies mentals que ens governen.
                           
I arribem al punt de la dignitat humana, que és un dels més sagrats de l'esfera Maçònica, malgrat ser molt difícil definir amb paraules.
                                          
No obstant això, a mi en particular m'agrada la tesi que ofereix el filòsof alemany Robert Alexi quan afirma que la dignitat humana posseeix tres elements: 1) Autonomia ètica per a veure una fi en si mateix; 2) un nucli fort personal que no pot ser objecte de restriccions; i 3) la necessitat d'un mínim de condicions d'existència. Reconec que és una mica kantiana la definició, però em sembla afortunada.
                                  
Hi ha moltes altres formes de dignitat per les quals podríem preocupar-nos en la construcció actualitzada d'una família humana més feliç. Estan, per exemple, la de la població víctima de desplaçament forçat, l'atenció especial per a la infantesa, la de l'adult major i les persones discapacitades, els drets a la veritat, la justícia, la reparació integral i les garanties de no repetició, la protecció de les minories ètniques, la població pagesa, indígena i afro descendent, el dret real a la llibertat de consciència, la d'una educació basada en pensaments sistèmics i complexos lligats als drets humans culturals i col·lectius, i un llarg etcètera.
                      
Els Maçons en realitat hem volgut construir, més que una reglamentació universal, un principi substancial, referent i interpretatiu de la realitat humana, que ens assenyala un camí.
               
Només amb un abordatge crític de les nostres diferències, allunyant-nos del caràcter lineal de les nostres estructures culturals i interrogant els nostres paradigmes amb una perspectiva solidària podem fer sostenible, “in crescendo”, allò d'una humanitat feliç a la qual ens devem.
                
Arribat a aquest punt, és fàcil adonar-se que és llarga i exigent la tasca de reflexió sobre el paper que podria desenvolupar la Maçoneria, dividida en diferents dimensions doctrinals, per a abocar-se a la temàtica de la dignitat humana en el marc del desenvolupament sostenible. Però el que sí que és segur és que tots tenim l'obligació de continuar ocupant-nos de l'ésser humà en les seves estructures ideològiques, polítiques i econòmiques, així com en els seus costums, creences i relacions de les societats tribals i complexes amb l'ecosistema.
                       
Vull explicar-los que fa tan sols unes poques hores he viatjat, fascinat com sempre, mirant per la finestreta d'un avió, des del Mar Carib colombià fins a l'eix cafeter, travessant dues serralades andines, i una vegada més he pogut comprovar la immensa responsabilitat que tenim amb el planeta els que vivim d'aquest costat del món.
                        
I també desitjo explicar-los que, una vegada més, ha vingut a la meva ment la necessitat que existeix d'aprendre d'aquestes persones que viuen allà baix a les muntanyes i en les selves, com integrar-nos sense traumes al concert de la vida en la Terra.

Tant de bo poguéssim impulsar un sistema educatiu a les nostres ciutats que inclogui una estada dels nostres nens o adolescents en els seus hàbitats. O que almenys tendeixi a associar amb arguments a favor d'una base ecològica sostenible el seu comportament personal i col·lectiu.
              
O que puguem, d'altra banda, fer realitzable un arquetip que admeti l'emprenedoria d'una acció que molts estats no estan disposats a executar, perquè implica una gran inversió, un gran esforç, una disminució dels seus guanys d'acord al model econòmic vigent i una nova consciència planetària, que són coses molt difícils d'adoptar, ja que malgrat la seva urgència evident, encara compta amb conceptes tutelars en construcció que estan sent afectats negativament per pressions de diversos ordres.
                     
…………………………….
             
Dit tot l'anterior, potser alguns de vostès s'estaran preguntant, amb tota raó i bon criteri, que té a veure el que estic dient sobre l'haver de ser de la Maçoneria amb el que els Maçons diuen un “Orient Etern”, relacionat amb el tema sempre present de la mort, i el de la supervivència d'una mica de si mateixos, d'alguna manera, en la mort o més enllà de la mort.
                                   
Permeti’m explicar-los, com és que per als Maçons l'ésser i estar en la vida pròpia i en la seva acció social estan influenciats per l'Orient Etern.
               
Teories sobre el que succeeix en i després de la mort hi ha moltes. Cadascuna amb modalitats pròpies. El Maçons també tenim una expressió per a designar, no a la mort en si mateixa, ni al fet de morir-se, sinó a l'imaginari que els vius tenen del que segueix a la mort d'un Maçó o Maçona. Li diem “Orient Etern”.
             
És a dir, que els Maçons en morir, en el llenguatge propi institucional, “passen a l'Orient Etern” o “estan a l'Orient Etern”.
                           
En el ben entès que l'Orient Etern és una figura retòrica que expressa i evoca una determinada circumstància que s'ensenyoreix entre els vius com a resultat del record de la vida i obra dels quals moren. I que com tot el Maçònic, posseeix una funcionalitat constructiva de principis i valors. De persones i societats.
                     
Alguna cosa així com allò que deia Garcia Márquez sobre que “la vida no és la que un va viure, sinó la que recorda i com la recorda per a explicar-la”. La diferència, en el cas de la Maçoneria i el seu Orient Etern, és que els qui la recorden i la hi compten a si mateixos no són els que la van viure, sinó els que van quedant en el camí. És una manera d'estar el passat en les Lògies i en les coses que ens inspira.
                        
Dit l'anterior, tractaré de convertir en paraules, baixant del cel dels conceptes i els símbols al sòl de la realitat (més enllà d'una metafísica subjectiva allunyada de la raó, i sense tractar d'establir arbitràriament criteris d'una espècie de Maçoneria pràctica aplicada), la qual cosa es podria entendre per aquesta metàfora abstracta i simbòlica que anomenen Orient Etern, per la qual s'expressa que la memòria que es té d'un Maçó mort sembla dipositar-se en un fons comú de memòries, que a la manera de la matèria fosca de l'univers, encara que invisible, exerceix un paper transcendental en la cohesió general.
                  
Els explicaré quelcom.
                  
El mes de gener de l'any 2018, arran de la defunció del Maçó Oscar Pérez a Veneçuela, en fets que van rebre una gran atenció mediàtica, vaig rebre una sèrie de correus en els quals em preguntaven sobre que entenem exactament els Maçons per “Orient Etern”, que seria el lloc o condició on es trobaria des de llavors.
                 
Premissa que parteix de la idea que Oscar Pérez, en virtut de la seva qualitat de Maçó, es troba en algun lloc a la manera del paradís o l'infern cristià. Reencarnant en altres éssers humans, animals o plantes com els budistes i els hinduistes. Tornant al món dels vius com a papallones o colibrís com els Asteques. O la seva ànima hauria viatjat a Etiòpia com la dels Rastafaris. O està sent atès per una legió de verges com alguns musulmans. O, com els ateus, la seva existència s'hauria diluït física i filosòficament en el no-res d'una eternitat sense ribes.
                    
Els Maçons som tan plurals i tan diversos com el poden ser els professors i els estudiants de la Universitat de Caldas. En allò polític, religiós, filosòfic o científic cadascun té les seves pròpies idees, i en les Lògies hi ha de tot com a arreu , i de diferents creences. I fins a sense creences.
                     
Enfront del tema de la mort, que a molts espanta dins i fora de la Maçoneria, també n'hi ha lliurats a vanitats esperançadores que bé podrien, un matí d'aquests, portar-los dir com el filòsof Ciorán enfront del mirall, “no crec que avui em vagi a morir amb aquesta corbata tan bonica”.
                            
Per això és important que si a algú en aquesta sala li entren ganes algun dia d'ingressar a una Lògia Maçònica, primer esbrini quin és el seu perfil i si se sentirà còmode en ella. Així, és més probable que sigui assertiu, que no perdi el seu valuós temps amb alguna cosa que no li va i que tampoc li ho faci perdre a la Lògia.
                     
La Maçoneria és una metàfora de construcció successiva que convida a edificar una millor persona i un món millor. I és lògic que només es construeix alguna cosa estant viu.  Si es toca el tema de la mort en les Lògies, generalment és per a motivar una meditació sobre la frugalitat de la vida o de l'estar vius, en paraules de José Asunción Silva, “entre l'ombrívol de l'ignorat i de l'immens”.
                              
Es busca recordar el final necessari de totes les coses, la fragilitat de la vida humana i la intranscendència de les ambicions. Meditar sobre els problemes de l'existència humana, així com sobre la raó o el sentit d'aquesta existència.
                        
Per als Maçons, l'expressió “Va passar a l'Orient Etern” es refereix al fet que, després del seu trasbalsar vital a la recerca d'una llum (que pot ser, a elecció del Maçó, moral, intel·lectual, cognitiva, espiritual, metafísica, Etc.), finalment en morir la seva memòria es confon (i es fundi) amb el record dels Maçons que han mort abans.
                   
És a dir, que la metàfora no es refereix a un lloc, sinó a una condició evocativa que no és incompatible amb el que creiem pel credo que professem, ni amb les conviccions metafísiques que assumim, ni amb les conclusions científiques que sostinguem, i que només s'aplica als Maçons.
                        
L'Orient Etern en la Maçoneria està constituït per un dipòsit de memòria ancestral, que va variant en la mesura en què s'agreguen nous records dels Maçons que van morint. Conté una forma dinàmica d'enllaçar el passat amb el present i suggereix una manera d'entendre les tradicions, incorporant als debats l'heretat i l'après.
                    
Els qui hagin observat converses entre Maçons, s'hauran adonat que moltes vegades a partir de l'evocació dels morts busquen conèixer-se, comprendre's i un model identitari.
                
De totes les definicions que he sentit i llegit sobre el concepte d'Orient Etern hi ha dues poètiques que m'aproximen al que donaven a entendre els meus majors sobre la memòria d'un Maçó després de la seva defunció, que, comptat i debatut, només seria una estació de pas, o, en paraules dels indígenes Kogi de la Serra Nevada de Santa Marta (Colòmbia), un curt pas en el viatge entre el ventre de la mare i el ventre de la terra.
                              
Em refereixo al fet que, en clau Maçònica, si se'm permet l'extrapolació, em situo en la perspectiva de Santa Teresa de Jesús quan va escriure que “S’ha de viure la vida, de tal sort que vida quedi en la mort”, en afortunada harmonia amb els versos del colombià Antonio Muñoz Feijoo que sostenen que “… / la vida és l'honor, és el record. / Per això hi ha morts que en el món viuen, / …”
           
Per part seva, els Maçons dels Estats Units diuen que el Maçó que mor “ha estat cridat a una més alta esfera d'acció”.
                                             
De fet, del que més es parla quan es confirma el Pas a l'Orient Etern d'un Maçó és de les seves executòries. De la seva vida exemplar, de la seva inclinació a l'estudi, de la seva fraternitat, de les seves virtuts, dels seus serveis desinteressats, del seu compromís amb una causa noble, Etc., i sempre es destaca alguna particularitat per la qual hauria de ser recordat amb admiració o per la qual se li pugui mostrar com a exemple. És com si qui morís quedés “existint” d'alguna forma virtual, real o aparent, en la ment dels Maçons que li recorden i li sobreviuen.
                                         
És un “quelcom” en comú que es materialitza dins del marc de la construcció al·legòrica d'un temple, traçat en el cor mateix del decorat Maçònic. És gràcies a aquest temple, simbòlicament representat com una edificació inacabada, que les múltiples energies individuals s'uneixen en una sola que conté un seriós ideal d'humanisme integral, mitjançant el qual es naturalitza la cultura i es culturitza la naturalesa, com afirma el sociòleg francès de la vida quotidiana Michel Maffesoly.
                    
Òbviament, que no és qüestió que els morts governin als vius. Ha d'entendre's que quan les idees es dispersen o estan en perill de desnaturalitzar-se, el cúmul memoriós de l'Orient Etern cursa una invitació a comportar-se de determinada forma tradicional per a l'Orde.
                          
 Quan una època culmina i una altra comença, la reserva de l'experiència tradicional es bolca al present. I la referència al "Orient", és a dir al lloc d'on sorgeix la llum, és un element constant de la saviesa Maçònica.
                         
És un Mètode Iniciàtic orientat cap a la consciència de l'haver de ser. No la simple projecció del passat sobre el futur, sinó un viatge, mai acabat, arrelat profundament en el present dels Maçons, d’arrelament dinàmic.
             
La vida i la mort constitueixen una unitat que més enllà del sepulcre continua produint efectes. Comença amb la tomba el misteri insondable de la nit de la vida. Des del mateix inici de la carrera Maçònica, els Maçons ens acostem, despullats de tot objecte de valor material, i conscients de la fragilitat de la vida, a la infinitud de la gran veritat que és una eternitat que sobrepassa el nostre enteniment, i que, com l'horitzó, manté sempre la seva inassolible distància.
                      
D'on resulta que l'Orient Etern Maçònic és un univers càlid de memòria col·lectiva, suggestiu d'un ideal comunitari en el qual està present, i s’estén, la qual cosa es recorda valorativament dels Maçons morts, i on cada reminiscència individual va diluint-se fins a convertir-se en “l'oblit que serem”, de Borges, de la mateixa manera en què la llum del dia va diluint-se suaument en les ombres de la nit.
                    
Però s'equivoca qui consideri que s'apaga la llum quan a penes la perd de vista, perquè la dels qui han partit continua il·luminant un camí que de per si mateix ja ve carregat de nous discerniments que domestiquen l'entusiasme i controlen l'exaltació, transmutant-los en una posició comuna de saviesa ancestral que penetra l'esperit de les èpoques, i les projecta cap endavant.       
                       
Moltes gràcies a tots.