viernes, 11 de septiembre de 2026

EL MITO MASÓNICO DEL HOSPITAL DE BARRANQUILLA

 Por Iván Herrera Michel
            
Durante muchos años se ha repetido que el Hospital de Caridad, antecedente del actual Hospital General de Barranquilla, fue creado y construido por la Sociedad Hermanos de la Caridad, integrada supuestamente por Masones vinculados con la Logia El Siglo XIX No. 24. Sin embargo, cuando se separa la tradición de los hechos documentados, la historia resulta diferente.
            
Es cierto que en su acta fundacional del 9 de mayo de 1867 la Sociedad Hermanos de la Caridad acordó propender al establecimiento de un hospital, pero expresar un propósito no equivale a crear jurídicamente una institución, financiarla ni construirla.
          
De hecho, la creación efectiva del Hospital de Caridad fue dispuesta mediante una ley de la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Bolívar del 5 de octubre de 1871, expedida después de que las difíciles condiciones sanitarias de Barranquilla, agravadas por la epidemia de tabardillo (tifus exantemático, una enfermedad infecciosa grave y potencialmente mortal), dejaran en evidencia la urgente necesidad de contar con un establecimiento hospitalario.
                  
La ley ordenó establecer el hospital y apropió seis mil pesos, que, al resultar insuficientes, el 15 de febrero de 1872 se crearon dos “Comisiones Hospitalarias”, una de hombres y otra de mujeres, encargadas de cooperar en su realización, completamente independientes de la Sociedad Hermanos de la Caridad y de cualquier Logia Masónica que funcionara en Barranquilla.
            
Más adelante aparece la Junta Directiva del Hospital de Caridad, encargada de impulsar y administrar el hospital, presidida por Julián Ponce, quien consiguió una casa en donde instaló algunas camas, adquirió el terreno en el cual se levantaría el edificio, promovió su construcción y gestionó la llegada de las Hermanas Dominicas de la Presentación, encargadas de administrarlo desde su apertura en 1876.
             
Después de Julián Ponce siguieron como presidentes de la Junta Directiva del Hospital Mauricio Buitrago, Manuel Insignares, Arturo Aycardi, José Víctor Dugand y Rogelio García, de quienes tampoco existe constancia documental verificable de que alguno de ellos hubiera sido miembro de la Sociedad Hermanos de la Caridad o de la Masonería barranquillera.
                    
Lo mismo sucede con Julián Ponce. Hasta ahora no se conoce un documento contemporáneo público o privado del que se pruebe o se deduzca que hubiera sido Masón o integrante de la Sociedad Hermanos de la Caridad.
                   
Por su parte, la Junta del Hospital tenía naturaleza pública, aunque estuviera integrada por ciudadanos particulares y recurriera a colectas y donaciones. Su actuación provenía de una decisión de la Asamblea Legislativa, contaba con una apropiación inicial del tesoro público y estaba destinada a establecer y administrar una institución de beneficencia pública. Lo cual correspondía al modelo habitual del siglo XIX, en el que el Estado confiaba determinadas funciones sociales a juntas de ciudadanos notables.
          
Y no estamos hablando de una institución menor. Desde que abrió sus puertas en 1876, el Hospital de Caridad se convirtió en el principal refugio de salud de los sectores populares de Barranquilla, atendió enfermos durante epidemias, recibió heridos en las guerras civiles, formó generaciones de médicos y acompañó el crecimiento de la ciudad durante siglo y medio. Cambió de nombre, fue ampliado, atravesó crisis y transformaciones, pero nunca perdió su condición de hospital público al servicio de quienes más lo necesitaban. Buena parte de la historia social y médica de Barranquilla pasó por sus salas, habitaciones y quirofanos, de manera que aclarar su verdadero origen es una forma de reconocer con justicia el valor de una de las instituciones más antiguas y queridas de la ciudad.
               
En honor a la verdad, la Sociedad Hermanos de la Caridad tuvo el mérito de incluirlo entre sus aspiraciones, pero los documentos conocidos muestran que fue el Estado Soberano de Bolívar el que le dio existencia jurídica, aportó los primeros recursos y promovió las “Comisiones Hospitalarias” que lo convirtieron en realidad. La historia no se aclara repitiendo durante muchos años una versión, sino preguntando qué documento la respalda.
         
El mito Masónico que ha hecho carrera consiste en afirmar que la Sociedad Hermanos de la Caridad y/o la Masonería crearon, construyeron, financiaron o fueron propietaria del Hospital de Caridad sin contar con documentos que lo prueben. Reconocerlo no disminuye la importancia histórica de ninguna institución.
      
Simplemente devuelve a la verdad histórica el lugar que realmente le corresponde, y no le hace daño a nadie.