lunes, 29 de julio de 2019

BOLIVAR Y PAEZ: DE LOS POCOS PROCERES MASONES

Por Iván Herrera Michel
               
Se me pregunta sobre las Logias militares que acompañaron a los ejércitos libertadores de América del Sur, y si realmente fueron Masones próceres de la talla de Simón Bolívar, Camilo Torres, Simón Rodriguez, José celestino Mutis, Francisco Antonio Zea y José Antonio Páez, “entre otros”.
                                     
La realidad es que de los seis nombres que menciona mi corresponsal, solo dos pasan un examen imparcial sobre su paso por una Logia Masónica:
                 
Simón Bolívar y José Antonio Páez.
           
De Camilo Torres, Simón Rodriguez, José celestino Mutis y Francisco Antonio Zea, no existe el más mínimo rastro que indique que alguna vez en su vida pisaron una Logia Masónica. Por lo tanto, no voy a ocuparme de conjeturas y suposiciones.
              
Tampoco hay rastros de que en alguno de los ejércitos libertadores de Suramérica haya existido por lo menos una Logia Masónica, ya sea militar o de otra clase. Por muy discreto que haya sido su accionar, llama la atención que, doscientos años después, ninguna huella verificable, documental, material o testimonial, se haya encontrado.
                                                    
Las conclusiones de los investigadores apuntan a que ni la Masonería (institucionalmente concebida) ni los Masones (considerados como un colectivo), tuvieron un rol relevante en las lides independentistas de las colonias españolas, más allá de la probable influencia de un pensamiento liberal, de boga en la época, dentro y fuera de las Logias, que haya podido germinar en la mente de criollos ilustrados, fueran Masones o no. De hecho, existen serias dudas sobre la existencia de una conspiración Masónica encaminada a la independencia de Suramérica.
           
Sobre la historia de la Masonería en Suramérica hoy es obligado consultar, por lo menos, lo publicado por la Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (REHMLAC), el Seminario Permanente Internacional de Historia de las Masonerías (SPIHM), el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME), la Universidad de Costa Rica, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de la Habana, el inglés Frederic W. Seal-Coon de la Logia Ars Quatuor Coronatorum No. 2076 (Gran Logia Unida de Inglaterra), el venezolano Eloy Reveron, el español José Ferrer Benimelli y el francés Alain de Keghel, entre otras fuentes bibliográficas contemporáneas que están apartándose de los mitos fabulosos que caracterizaron durante algún tiempo las narraciones, dentro y fuera de la Orden.
          
Hechas estas salvedades, a las pruebas me remito sobre Bolívar y Páez.
            
SIMÓN BOLÍVAR
               
Miniatura sobre marfil
Autor Anónimo
(París, 1805 - 1805)
Colección Fundación John Boulton. Caracas
El primer testimonio conocido de la calidad de Masón de Bolívar lo constituye el “Diario de Bucaramanga”, manuscrito en 1828 y corregido en 1835 por su edecán y Masón francés, Luis Perú de Lacroix, durante su paso por Caracas, con base en tres ruedas de conversaciones con el Libertador llevadas a cabo del 1° de abril al 1° de mayo, del 2 al 25 mayo, y del 26 de mayo al 26 de junio de 1828.
                        
En la anotación correspondiente al 11 de mayo de 1928, Bolívar habría confesado, refiriéndose a la Masonería, que “…  también había tenido él la curiosidad de hacerse iniciar para ver de cerca lo que eran aquellos misterios, y que en Paris había sido recibido Maestro…”. No mencionó Grados escocistas.
                 
En 1869, el sobrino del Libertador, Fernando Bolívar, incluyó la segunda parte del “Diario de Bucaramanga” en su libro publicado en París “Efemérides colombianas sobre Venezuela, Colombia y Ecuador que formaron en un tiempo una sola República”.
               
Pero es el escritor, periodista e historiador colombiano Ismael Lopez, con el seudónimo de Cornelio Hispano, quien publica en 1912, también en París, a través de “Paul Ollendorff, éditeur”, la primera impresión completa con el título de “Diario de Bucaramanga o Vida Pública y Privada del Libertador Simón Bolívar”, que tuvo una amplia difusión.
                 
Volviendo atrás en el tiempo, hay que mencionar que en 1824 llegó a Caracas Joseph Cernau (1763 – 1840/45), un controvertido Masón francés proveniente del Supremo Consejo de Nueva York, USA, repartiendo, a diestra y siniestra, altos Grados del REAA al nuevo liderazgo venezolano. De esta forma, otorgó setenta y siete Grados 33°, once Grados 32°, ocho Grados 30° y treinta y tres Grados variados, para un total de ciento veintinueve improvisados escocistas, de quienes se afirma que instalaron ese mismo año el primer Supremo Consejo del REAA de Venezuela.
              
La feria fue de tal dimensión que el Coronel Gerónimo Pompa Landaeta (prócer de la Guerra de Independencia) dejó testimonio escrito sobre su carrera Masónica exprés: en un año subió del Grado de Aprendiz al 33°.
                                             
El punto principal aquí es que en el Archivo General de la Nación de Venezuela, reposa una nota manuscrita por el General José Félix Blanco, Grado 33° (quien en 1864 renegó públicamente de la Masonería para tomar los hábitos sacerdotales católicos), en la cual aparece el nombre de Simón Bolívar como uno de los personajes destinatarios del Grado 33° que ofreció a manos llenas Cernau, de quien, dicho sea de paso, el Diccionario Enciclopédico de la Masonería afirma que usurpó las funciones del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Nueva York, en consideración a que le habían sido conferidas solo para la isla de Cuba.  Pero eso es tema de otro escrito.
                         
El problema con esta colación del Grado 33°, es que para esas fechas Bolívar se encontraba en El Perú en plena campaña libertadora del sur, y no pudo haberlo recibido. Tampoco se conocen vestigios de una posible delegación para otorgárselo o de haberlo recibido de alguna manera, algún día, en alguna parte.
                                        
Por la misma razón se desecha como evidencia el “Mandil y Collarín de Bolívar”, correspondiente al Grado 32° del REAA, que se exhibe en la librería y museo “Canciller Robert R. Livingston”, de la Gran Logia de Nueva York (71 W 23rd Street, 14th Floor, New York, N.Y. 10010-4171, USA).
                                  
La hipótesis más aceptada, sugiere que estas decoraciones las hubiera usado Bolívar de haber estado en Caracas para recibir el Grado 32° en 1824. Cernau, ante la imposibilidad de imponerlas, las habría regresado a Nueva York, y no es difícil imaginar que, por la relevancia histórica del destinatario inicial, se convirtieran en objetos de interés y piezas de museo. Por eso, se conservan nuevas y sin estrenar. 
              
La prueba reina de la calidad de Masón del Libertador vendría en 1955 de la mano del escritor, periodista y político venezolano Ramón Diaz Sánchez, quien negoció en Paris con su amigo M. Sorlet, editor de la revista “Nouvelles Editions Latines”, el acta original de la Tenida de la Logia San Alejandro de Escocia, del Gran Oriente de Francia, en la que recibió el 11 de noviembre de1805, en París, el Grado de Compañero, a los 21 años de edad, firmada de su puño y letra, bajo la Gran Maestría de José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón a quien los españoles apodarían años mas tarde "Pepe Botella".
                                           
El hallazgo fue publicado inicialmente en un artículo titulado “Si, Bolívar fue Masón” en Caracas, en la edición No. 1.609 de la revista “Elite”, correspondiente al 28 de julio de 1956, y fue reforzado posteriormente por la aparición de una lista de Maestros Masones, de diciembre de 1805 de la misma Logia, en la que aparece el nombre del Libertador, descubierta por la historiadora venezolana Miriam Blanco Fombona de Hood en la Biblioteca Nacional de París.
                                    
Y aunque no existe constancia de una vida Masónica más allá de los seis meses que vivió en París a los 21 años de edad, los análisis sistemáticos y grafológicos de los documentos franceses han sido concluyentes al confirmar, fuera de toda duda, la autoría personal de la rúbrica de Bolívar y la autenticidad de los documentos.
                                  
De donde resulta la conclusión inequívoca de que Bolívar si fue Masón.
            
JOSÉ ANTONIO PÁEZ
                 
A pesar de no mencionar la Masonería en sus “Memorias” autobiográficas, la prueba
Foto de José Antonio Páez
a mediados del siglo XIX
definitiva de su condición de Masón, la constituye un documento original archivado en la Biblioteca Nacional de Venezuela, que ha pasado todas las pruebas grafológicas, firmado personalmente por “El león de Apure”, en calidad de Venerable Maestro, mediante el cual solicita Carta Patente a una Logia estadounidense, con el siguiente tenor:

               
A L:. G:. D:. G:. A:.D:.U:.
Al Oriente de Valencia, 9 de Julio de 1823
A:.L:. 5823
             
A los Venezolanos Oficiales y demás Miembros de la Logia La Amigable N° 25, al Oriente de Baltimore.
                     
Señores y Hermanos.
                                                             
Nuestro muy querido hermano Juan C. King ha tenido la bondad de encargarse de remitir a ustedes nuestra solicitud a fin obtener una Patente para una nueva Logia que deseamos establecer en esta ciudad. Suplicamos se sirvan ustedes recomendar nuestra petición empleando toda su influencia para conseguirla.
                                                                 
Estamos seguros que por medio de ustedes las Logias de Cumaná y Barcelona han conseguido regularizarse obteniendo sus Patentes y esperamos que ustedes se servirán dispensarnos igual favor, asegurándoles que deseamos trabajar de una manera regular y conforme a los reglamentos e instrucciones de la Gran Logia de Maryland.
                                                        
Bajo este concepto aseguramos a ustedes nuestra gratitud y ofrecemos la respetuosa consideración con que somos sus obedientes seguidores y hermanos.
                                                             
(Fdo.) José Antonio Páez, V:. M:., (Fdo.)Pedro Guillén, Prim:. Vig:., (Fdo.) George Woodberry, Seg:. Vig:., (Fdo.) José de Lima, Or:. Fisc:., (Fdo.), J. Cistiaga, Secretario, (Fdo.), Pedro Celis, Maestro de Ceremonias, (Fdo.), Francisco Torres, (Fdo.), Juan Escalona, (Fdo.), Luis Flegel”
                                     
Por otra parte, el nombre de José Antonio Páez aparece en el listado del General José Félix Blanco, Grado 33°, como el de aquellos destinatarios del Grado 33° de Cernau en Venezuela, y, en su segundo periodo presidencial (1839 - 43), está documentado que “refundó” el Supremo Consejo de Venezuela el 10 de mayo de 1840 en calidad de Soberano Gran Comendador para el periodo 1840 – 42.
                                 
Visto lo anterior, queda fuera de toda duda razonable la calidad de Masón del General José Antonio Páez, con la aclaración de que solo existen evidencias fidedignas de que lo fue con posterioridad a las campañas libertadoras de la Nueva Granada y Venezuela, en donde se distinguió por su papel decisivo en las Batallas de Boyacá el 7 de agosto de 1819 y de Carabobo el 24 de junio de 1821.
                                                                  
No antes, ni durante las gestas.
                  
                  
                        



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