martes, 14 de abril de 2026

TRAZADO DEL ORADOR EN EL LEVANTAMIENTO DE COLUMNAS DE LA LOGIA ORIENTE DE ANTIOQUIA No. 19

Por Iván Herrera Michel
Or:. de Marinilla – Antioquia - Colombia
Abril 3 de 2026 (E:. V:.)
              
​(Saludos protocolarios)
          
Mis Queridas Hermanas y Hermanos, en sus Grados y Calidades,
                
Es para mí un honor tomar la palabra en este momento, no solo por lo que representa esta ceremonia de Levantamiento de Columnas, sino por el lugar en donde estarán situadas.
            
Marinilla es, quizá, uno de los bastiones más importantes del conservadurismo político, social, cultural y religioso de Antioquia. Y precisamente por eso, por lo que ha sido y por lo que sigue siendo, la creación de la Respetable Logia Oriente de Antioquia No. 19, mixta, adogmática y progresista, presidida por un Venerable Maestro que no es creyente, es un hecho que tiene una densidad histórica y sociológica que no podemos ignorar ni trivializar.
                  
Hoy no estamos en el Or:. de Marinilla, aunque todo lo que aquí ocurre le pertenecerá en adelante. Nos encontramos en el Or:. De Medellín, en la sede de la Respetable Logia Iris de Aburrá, Levantando Columnas para un Oriente que ya existe en la intención y que comenzará a existir en el territorio. Como si la Masonería, una vez más, nos recordara que las transformaciones reales comienzan en donde se piensan. Que toda construcción primero se imagina en la mente antes de hacerse visible, y que toda construcción social suele empezar en espacios discretos antes de hacerse evidente en la vida pública en una sociedad acostumbrada a defender sus certezas.
                    
De hecho, Marinilla ha sido llamada con razón la Esparta colombiana, porque ha sido un territorio de disciplina, de orden y de convicciones firmes. La Masonería que hoy se instala en ese municipio entiende que la tradición solo es fértil cuando es semilla, porque toda comunidad que se define únicamente por lo que ha sido corre el riesgo de perder la capacidad de imaginar lo que puede llegar a ser.
                    
La creación de la Logia Oriente de Antioquia No. 19 viene, además, a ampliar la Luz Masónica que ofrece a Antioquia la Muy Respetable Gran Logia Central de Colombia. Y ampliar la Luz no es simplemente aumentar presencia institucional. Es expandir un espacio de pensamiento, es abrir nuevas posibilidades de diálogo, es permitir que más hombres y mujeres encuentren un lugar en donde la razón, la libertad y la igualdad no sean consignas, sino prácticas exigentes. En términos sociológicos, significa ensanchar el campo de circulación de ideas en un entorno en donde no siempre han encontrado un espacio legítimo.
                      
Quiero expresar mi más profunda felicitación a los Ilustres Hermanos, Henry Polanía Triviño, Muy Respetable Gran Maestro, y Gabriel González, Venerable Maestro, por haber tenido la valentía de sembrar esta semilla progresista en una tierra hostil a las ideas liberales, con un grupo de Hermanas y Hermanos que, aunque residentes en distintas geografías nacionales, no hemos dudado en aceptar el llamado, porque era aquí en donde estaba el deber de Levantar las Columnas de una Logia adogmática, inclusive, en contraste con esa Masonería, masculina y mixta, que ha permitido que el dogma se haya filtrado en su seno disfrazado de tradición, y que prefiere el pensamiento mágico y la comodidad de los rituales elegantes por encima del compromiso con la sociedad y la razón.
                         
Muy Ilustre Hermana Alejandra Echeverry, de mi muy alta consideración y aprecio personal y fraternal, quiero decirle que de nuevo me siento muy contento de ponerme el Mandil con usted por una causa Masónica. Nunca se me olvidará cómo me inspiró al comienzo de la pandemia del COVID-19, y cómo me mostró, con su talante Hospitalario, que la Masonería auténtica nace para hacerse presente en donde los hombres y las mujeres sufren de verdad y la sociedad clama por luz.
                    
En lo personal, no he recorrido la distancia que separa el Caribe de estas montañas para ver a hombres y mujeres jugar a la política interna, encerrarse en sus propios límites psicológicos o fundar un grupo de amigos, que, mirados desde la calle, no significan absolutamente nada para nadie. He venido, Venerable Maestro Gabriel González, porque esta semilla que hoy planta, con dificultades de todo tipo, en el corazón de la Antioquia conservadora es testimonio de que nuestra Orden solo tiene sentido cuando se atreve, por fin, a vivir a la intemperie, llevar luz a la oscuridad, pensar sin dogmas y actuar en medio de la gente concreta, en los pueblos, en los barrios, y en los lugares en donde la palabra igualdad todavía tiene que ganarse un lugar.
                     
Si esta Logia logra mantenerse fiel a su propósito, si no cede a la comodidad de la repetición de rituales, o a las cadenas sicológicas del dogma, las supersticiones y las seudociencias, entonces no solo habrá Levantado Columnas de verdad, sino que habrá abierto un camino acorde con los altos fines progresistas para los que fue fundada la Masonería.
                 
Porque mientras algunos se entretienen en fantasías de saberes ocultos o en la ilusión de poderes simbólicos, la realidad sigue esperando a que los Masones y las Masonas manchen sus Mandiles con las cosas reales del mundo. Por eso acepté su llamada, porque hay viajes que no se justifican por la distancia recorrida, sino por lo que defienden. Y este, precisamente este, es uno de ellos que debería servir de ejemplo para fundar nuevas Logias, por ejemplo, en los barrios de Bogotá y los pueblos de Cundinamarca.
                     
Y en ese camino, que hoy inicia esta Ceremonia Solemne, les deseo no solo muchos éxitos, sino, además, la lucidez necesaria para merecerlos, que en un lugar como Marinilla, puede ser el comienzo de algo que, si se toma en serio, ya no tendrá marcha atrás.
           
Muchas gracias a todos mis Queridos Hermanos y Hermanas.
                      

Es mi palabra, Venerable Maestro.

                             

                   

          

PALABRAS DEL ORADOR EN LA PRIMERA INICIACIÓN DE LA LOGIA ORIENTE ANTIOQUEÑO No. 19

 
Por Iván Herrera Michel
 Abril 11 de 2026 (E:. V:.)
  
(Saludos protocolarios)
               
​Mis muy Queridas Hermanas y Hermanas, en sus Grados y Calidades,
            
Queridos Hermanos Aprendices,
               
En un día como este, que quedará inscrito en la historia de la Masonería en el Valle de Aburrá, nos convoca un acto que, visto desde fuera, podría parecer discreto, pero que para quienes comprendemos su alcance tiene la densidad de los momentos que abren camino.
                   
Marinilla nos convoca como horizonte y como propósito, y nosotros hemos llegado desde diferentes puntos de la geografía nacional, como obreros dispuestos a asumir una responsabilidad que trasciende este recinto, especialmente frente a quienes hoy dan sus primeros pasos en el método Masónico de sugerirnos valores humanistas para construirnos como seres humanos y sociedad.
              
Acabamos de asistir, hace unos momentos, al solemne y fraternal Levantamiento de Columnas de esta Respetable Logia, nacida para irradiar su trabajo en Marinilla, aunque las ceremonias que hoy nos reúnen tengan lugar en el Templo de la Logia Iris del Aburrá, la más antigua en funcionamiento de Antioquia, a cuyos Hermanos y Hermanas expresamos nuestra más sincera gratitud por su fraternidad y la generosa facilitación de esta Logia que visité, por primera vez, en 1984, cuando funcionaba en otra dirección, y hace cinco años en este mismo inmueble.
                
Al reunirnos aquí, Muy Respetable Gran Maestro, Venerable Maestro, Dignatarios, Hermanos y Hermanas, junto con quienes hoy inician su recorrido como Aprendices, se hace evidente que estamos en un punto de inflexión.
                   
Al evocar nuevamente que Marinilla ha sido llamada la Esparta Colombiana, aparece una imagen que ayuda a comprender su historia. En ella la disciplina, la fe y la tradición han construido comunidad, y también han construido silencios que con el tiempo se volvieron paisaje. Por eso, para quienes comienzan su vida Masónica, la primera tarea es aprender a preguntar. La segunda, es preguntarse para son Masones.
             
En el tránsito que hoy han vivido se deja atrás la comodidad de no interrogar las propias certezas. Esa renuncia, que parece menor, es una de las primeras decisiones reales del Aprendiz.
                
Cuando se nos despoja de los metales, por un instante desaparecen los títulos, las seguridades, las identidades y los privilegios invisibles, y queda el ser humano frente a sí mismo. Ese momento es fundacional porque allí comienza el trabajo, porque la Iniciación, y la posterior vida Masónica, además de constituir una experiencia personal, posee una implicación social que es lo que finalmente le da sentido y trascendencia a la Orden Masónica.
                  
Lo que aquí se pretende despertar no está destinado a permanecer en lo íntimo, sino a proyectarse en la forma en que se vive, en la manera en que se piensa, y sobre todo en la forma en que se actúa en la sociedad. Porque de poco sirve atravesar símbolos, palabras y silencios si al salir de este espacio todo permanece igual, y si mañana, frente a una injusticia concreta, guardamos silencio como si nada hubiera ocurrido.
                  
La Iniciación introduce una exigencia de revisar las propias convicciones, de cuestionar lo aprendido, y de reconocer las zonas en donde uno mismo ha reproducido sin advertirlo aquello que dice querer transformar. Y en ese sentido, es una interpelación a nosotros mismos.
                    
También implica que la indiferencia deja de ser una opción porque la conciencia, cuando despierta, ya no permite ciertas formas de comodidad moral. Por eso, si algo define el trabajo que hoy comienza, no es la acumulación de conocimientos ni la repetición de formas. Es la capacidad de traducir lo que aquí se vive en una manera distinta de estar en el mundo. Más atenta, más crítica y más responsable.
                  
Ser un Masón progresista en Marinilla supone sostener la convivencia en medio de la diferencia y entender que la pluralidad es necesaria, en un laicismo que exige convivir con valores y miradas distintas sin intentar imponer los propios.
                   
El compromiso que hoy se inicia tiene una dimensión práctica. En lo individual exige autocrítica, en lo colectivo implica respetar la diferencia, y en lo histórico obliga a discernir entre lo que merece continuidad y lo que ya no lo merece.
                
Quienes hoy  se han Iniciado son, sin saberlo aún del todo, el punto más sensible de esta nueva Logia. Porque fue precisamente en esta Iniciación, cargada de sentido, en donde realmente se levantaron Columnas y se encendió la Luz Masónica en Marinilla, y en donde comenzó una forma distinta de habitarla.
                  
Mis Queridos Hermanos Aprendices,
                
¡Bienvenidos a la Masonería!
            

Es mi palabra, Venerable Maestro.