lunes, 21 de febrero de 2011

EN DIÁLOGO CON EDUARDO CALLAEY

Eduardo Callaey


Por Iván Herrera Michel


Al Masón, escritor, guionista, periodista, editorialista e historiador argentino Eduardo R. Callaey lo conocí por su obra, y a su obra por pura y simple casualidad.

De paso por su Buenos Aires natal hace ya más de un lustro, y en el curso de una visita que hice a la sede de Gran Logia Femenina de Argentina, se me informó que la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de Argentina poseía en su primera planta un pequeño almacén que podría tener algo de mi interés. Como soy asiduo a las tiendas de artículos Masónicos, inmediatamente la fui a inspeccionar.

Allí, en medio de toda clase de pines, insignias, Etc., me topé con un libro azul de su autoría del que no había oído hablar, titulado “Monjes y Canteros. Una aproximación a los orígenes de la francmasonería”. Lo ojee rápidamente y fue lo único que compré. Al llegar a casa ya lo había leído, glosado y rayado en el avión. Y en mi libro “Historia de la Masonería” lo cito. En adelante, he comprado todos sus libros: "Ordo Laicorum ab Monacorum Ordine", "La Masonería y sus Orígenes Cristianos", “El otro Imperio Cristiano; De la Orden del Temple a la Francmasonería”, "El Mito de la Revolución Masónica" y "De Templo Salomonis Liber". También leo frecuentemente los artículos que publica en su blog TEMAS DE MASONERÍA, y en ocasiones intercambiamos impresiones por correo electrónico.

Ahora, Eduardo Callaey me ha aceptado un diálogo franco y abierto, así que veamos como se desarrolla.

1) Mi Q:. H:. Eduardo, ¿Quien es exactamente Eduardo Roberto Callaey?

Q.•. H.•. Iván, ante todo mi agradecimiento por este diálogo en momentos en que la masonería, cualquiera sea su vertiente, debe ponerse al servicio del hombre en una sociedad convulsionada por grandes y trascendentes cambios.

Podría comenzar diciendo que soy un hombre que ya ha pasado los cincuenta y dos años, de los cuales, durante los últimos cuarenta estuve enamorado de la Historia. Mi posterior interés por las religiones y –casi como una consecuencia- por las denominadas Sociedades Secretas, forma parte de ese amor por la Historia. Me atrevería a decir que la historia moderna y contemporánea es incomprensible sin la participación de Sociedades Secretas, como es el caso de la francmasonería.

Soy padre de tres hijos, dos de ellos ya adultos, y una adolescente. Estoy casado con Luciana, que a su vez tiene un hijo también adolescente; así que cuento un total de cuatro. En mi mujer tengo el apoyo más fuerte y la crítica más dura. Recientemente he sido abuelo por segunda vez. Vivo una vida sencilla. Me siento feliz y agradecido de lo que Dios me ha dado. Fui formado como católico en el seno de una familia católica. Intento ser un buen cristiano, que es mucho más difícil que ser un buen masón.

En mi actividad profana administro una empresa y trato de hacerme tiempo para escribir e investigar, que en definitiva es mi gran pasión. Esto no se hace de otra manera que con esfuerzo y la comprensión y el apoyo de la familia.

Trato de vivir en consonancia con los principios morales de nuestra Orden, cosa difícil, pero es aquí donde se aplica perfectamente aquello de que sigo siendo un aprendiz que cuadra su piedra, como puede.

Me gusta la literatura medieval, en particular aquella que ha surgido en las últimas décadas y apunta a una historia de las mentalidades. Disfruto de las discusiones con amigos, del buen vino, de la música de Lorena Mackenit y las novelas de caballería. Cuando puedo trato de encontrar un poco de silencio en la paz de los monasterios benedictinos, en sus bibliotecas y hospederías. Soy aficionado a la cocina que es casi un arte alquímico (creo que el buen comer es también una influencia benedictina).

Finalmente, y para entrar en tema, vivo con profunda preocupación la pérdida de los valores espirituales de nuestra sociedad, la deshumanización que ha traído consigo la tecnología, la ruptura del tiempo propio que nos impone la vorágine en la que vivimos y, especialmente, la pérdida paulatina del concepto ontológico que afirma que el hombre es una conjunción de aspectos materiales y espirituales. De algún modo esta preocupación está plasmada en mis libros, pues la francmasonería ha sido un factor fundamental en el proceso de secularización que ha transformado a Occidente. Vivo en Buenos Aires, aunque sigo de cerca la evolución de los acontecimientos en Europa y Medio Oriente, lugares donde se está definiendo, en este mismo momento, aquello que Raimon Panikkar denominaba “la especie cultural cristiana”.

Me cuesta comprender la realidad latinoamericana, el estancamiento de algunos países de la región y las carencias sociales de un subcontinente que debiera constituir una potencia cultural y económica pero que vive sumido en contradicciones y sinrazones en medio de altos índices de corrupción.

Creo que este es un buen resumen de lo que soy.

2) ¿Qué esperabas encontrar en la Orden Masónica cuando te Iniciaste en 1989? ¿Realmente encontraste lo que buscabas?

Puedo decir, sin lugar a dudas, que encontré lo que buscaba y que la masonería me ha dado mucho más de lo que yo le pude dar a ella.

Llegué a la Orden Masónica a los treinta años. Me inicié creyendo firmemente que la francmasonería era la Escuela Iniciática por antonomasia. Cuando me quitaron la venda y vi por primera vez el Oriente, estaba convencido de que tenía ante mis ojos al mismísimo Sanhedrin del Templo de Jerusalén. Sin embargo, antes de que finalizara esa primera Tenida caí en la cuenta de que la mayoría de los miembros de la Resp.•. Logia Sol de Mayo Nº 8 eran ateos, de extracción socialista y que el Taller había sido refugio de numerosos republicanos españoles exiliados en Buenos Aires en el que habían dejado su impronta política. De hecho, algunos de ellos, casi centenarios, estaban vivos y concurrían a las Tenidas. En el Ara descansaba la bandera de la República Española.

Esta circunstancia me desconcertó. Definitivamente no había vestigio alguno del esoterismo que esperaba encontrar y el eje de la logia pasaba por la acción política. Por cierto, mi condición de cristiano fue una fuente de conflicto desde el primer día, o mejor dicho, desde mi primera plancha. Creo que fue un grave error de los Maestros de Sol de Mayo iniciarme en sus filas en vez de derivarme a logias que tuvieran un contenido más a fin con mis expectativas. Aun así, Sol de Mayo fue un verdadero ejercicio de tolerancia y una escuela en la que aprendí a respetar las ideas de los demás.

Años después la Logia se escindió y con un numeroso grupo de HH.•. levantamos columnas de una antigua Logia, América Nº 32 en la que tuve el honor de ser electo Ven.•. Maestro en dos períodos. Con posterioridad presidí las Resp.•. Logias Unión Justa y Lautaro. En el año 1999 fui electo Gran Consejero de la Gran Logia de la Argentina, cargo que desempeñé hasta 2003.

Luego, como producto de mis investigaciones, tomé contacto con el Régimen Escocés Rectificado –la Masonería Cristiana- al que adherí casi naturalmente. Trabajo actualmente bajo jurisdicción del Gran Priorato de Hispania que administra este Régimen en España y que ha desembarcado cuerpos Rectificados tanto en México como en Argentina. Mi rectificación tuvo lugar en la Justa y Perfecta Logia Tau Nº 2, en Barcelona.

3) Cuéntanos un poco, iniciado en el año 1989 y con veintidós años de estudio aplicado ¿Qué es la Masonería?

Hoy es relativo hablar de Masonería como una unidad. Entiendo que resulta más adecuado hablar de masonerías. No obstante ello, creo que aun existe un concepto universal de Orden Masónica en sus tres grados especulativos, a la que defino como una formidable herramienta de formación intelectual y espiritual, cuya base es la Iniciación. Como Escuela Iniciática, la Orden Masónica otorga al individuo la posibilidad de examinarse profundamente, sincerarse frente a sí mismo y alcanzar una plena realización como ser humano. Nos permite ser capaces de entender al otro, o como diría un viejo amigo, entender la otredad del otro. La Orden nos libera de fronteras y nos acerca a un sentido de inmediatez y proximidad con el prójimo. Nos impone una conducta social y un compromiso con la educación. Pero, fundamentalmente, nos provee de un lenguaje simbólico que aplicado adecuadamente puede transformarnos en verdaderos Hermanos de los que más nos necesitan y en Maestros de nosotros mismos.

4) En tu opinión, ¿Qué se quedó en el camino de la diversificación de la Masonería Especulativa en los últimos tres siglos?

Se ha perdido, esencialmente, algo que estaba muy claro en un principio: La capacidad de crear las condiciones de un futuro determinado. Es decir, cuanto más indago más me acerco a la conclusión de que los masones del siglo XVIII y el XIX tenían claro a dónde querían llevar a la sociedad y eran capaces, con sus acciones individuales y también de forma mancomunada y coordinada, de generar cambios profundos. Esa solidaridad masónica hoy está quebrada y no se restablecerá en tanto mantengamos la anomia, la ausencia de debate y el ataque personal. ¿Por qué no somos capaces de reunir una Asamblea Universal de masones? ¿Por qué no somos capaces de reconocer que hemos manipulado los rituales a nuestro antojo, según la época o el tinte político de la conducción de cada Obediencia? ¿Por qué no somos capaces de asumir nuestra propia idea de que podemos ser Uno en la Diversidad? La respuesta es que estamos en presencia de una gigantesca fragmentación, el proceso inverso al que habla de crear el Orden desde el Caos. En mi opinión, lo que ha quedado en el camino es el Orden del cual partía la solidaridad, expresada en la Cadena de Unión, y no me refiero a la que adorna algunos templos sino a la otra, la que siente el calor de las manos.

5) No sé si estoy en lo correcto, pero yo noto en el avance de tu obra un marcado y progresivo énfasis en dejar muy sentado que los orígenes de la Masonería son católicos y monacales. ¿Me equivoco?

No, no te equivocas, pero vale la pena aclarar esta cuestión. A fines de la década de 1990 siguiendo la huella de Paul Naudon, encontré una serie de documentos que me impactaron notablemente. Me refiero a documentos benedictinos de los siglos VIII, IX, X y XI, anteriores al nacimiento de las guildas medievales. Estos documentos son libros incluidos en las monumentales Patrología Latina y Monumenta Germaniae Historica. Nos llevó años clasificarlos y aun los estamos traduciendo. Estos documentos demuestran, sin más vueltas, que el simbolismo masónico, el sistema de toques y señas, la organización de las distintas jerarquías o grados en la construcción de iglesias, catedrales y abadías y el conjunto alegórico del Templo de Salomón, fueron diseñados por un conjunto de grandes abades benedictinos, desde Beda “El Venerable” hasta Wilhelm de Hirsau.

La primera parte de esta investigación desató una furibunda controversia. Como se trataba de documentos “católicos” (¿había acaso otra iglesia en Europa entre los siglos VIII y XI?) resultaban inadmisibles para algunos HH.•. con posiciones irreductiblemente antirreligiosas. ¿Cómo podían admitir que el simbolismo masónico tuviese un origen monástico? No lo aceptaban, pero allí estaba escrito.

La anécdota más curiosa que recuerdo de esa época fue que en una discusión en pasos perdidos, una de las máximas autoridades actuales de la Gran Logia me espetó en la cara que no creía en tales patrañas porque yo bien podría haber manipulado la traducción del latín! Pero cuando hablamos de latín no estamos hablando de escritura cuneiforme o de jeroglíficos egipcios así que, recientemente, comencé a publicar las traducciones directas, tanto de las obras de Beda como las de Rabano Mauro y Wilhelm de Hirsau de modo que todos puedan consultar las fuentes. Estoy seguro que hay miles y miles de masones en el mundo que dominan el latín y que podrán explicarle al actual Pro Gran Maestre de la Masonería Argentina que las traducciones son correctas. Por otra parte a diferencia de una década atrás, en la que había que encontrar estas obras en las bibliotecas de los grandes monasterios, hoy están cargadas en enormes bases de datos de acceso público, en internet. Basta con Google.

Ahora bien, ¿En dónde radica la controversia? Muchas Instituciones de Occidente tienen sus antecedentes en el Imperio Carolingio, cuya organización estuvo a cargo de Alcuino de York y otros prominentes benedictinos. Que el sistema simbólico alegórico de la masonería haya sido inventado por los benedictinos no significa que la masonería sea católica sino que allí hay que buscar su origen. Sería lo mismo que decir que la minúscula carolina (que aun utilizamos en nuestro alfabeto) es católica porque la diseñaron y dispusieron su uso los benedictinos.

El vínculo entre la Masonería y la Orden de San Benito fue cotidiano hasta bien entrado el siglo XVIII. Era habitual que las logias funcionaran en las abadías y monasterios. Me remito al censo realizado por el Prof. Ferrer Benimeli. Mi conclusión es que existe un sector en la Orden que siente tal repugnancia por cualquier manifestación religiosa o –más específicamente- por la Iglesia Católica que seguirá negando esta realidad. Pero lo cierto es que voy a continuar insistiendo en que los orígenes de la masonería están en las abadías benedictinas, cosa que los benedictinos aceptan como lo más natural del mundo.

6) Perdona lo que te voy a preguntar, pero bien sabemos que tus escritos sobre los orígenes cristianos de la Masonería han creado grandes y muy vivas controversias. Hasta me han dicho Masones argentinos que escribes para complacer al Opus Dei del cual eres miembro activo, y de paso me han sugerido que no te lea. Te aclaro que yo nunca he hecho caso a este tipo de recomendaciones y hasta me disgusta que me las hagan, pero ¿Por qué no aprovechamos y separas de una vez por todas el trigo de la cizaña en la controversia desatada?

Esto es fácil de aclarar. Estoy divorciado dos veces y casado en terceras nupcias, así que no creo, desde el vamos, que califique para candidato del Opus Dei, organización a la que considero sectaria, intolerante y fruto de una desgraciada concepción del poder dentro de la política del Vaticano.

Ahora bien, los avatares de la política interna que enferma a nuestra Orden hicieron que a principios del siglo, cuando mi país se debatía en una crisis feroz, apoyara activamente el diálogo entre Masonería e Iglesia que, iniciado por el ex Gran Maestre Eduardo Vaccaro, fue profundizado exitosamente por el ex Gran Maestre Jorge Vallejos. Eran momentos en que las fuerzas vivas del país necesitaban restablecer el caos. Tanto la Iglesia como la Masonería eran y son, indudablemente, instituciones representativas en la Argentina, circunstancia que hacía necesario ese diálogo de reconciliación. Esas reuniones, entre hombres supuestamente ubicados en campos antagónicos, se cobraron numerosas víctimas. No fue perdonado por los radicales de ninguno de los dos lados. Los sectores más recalcitrantes de la Iglesia Católica le hicieron pagar caro la iniciativa al entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, junto con otros religiosos de menor jerarquía que tuvieron que dar explicaciones. De igual modo, algunos Hermanos con reminiscencia de destripafrailes no nos perdonaron la osadía de dialogar con la Iglesia. Si no doy más detalles de este asunto es porque no haría otra cosa que perjudicar a muchos que aún lamentan, con dolor, lo sufrido.

Tampoco se me perdona haber rendido homenaje a Teresa de Calcuta en la Revista Símbolo, del mismo modo que no se me perdona denunciar el hostigamiento que sufrieron numerosos masones católicos, condenados a una doble excomunión: La de la Iglesia y la de sus propios hermanos.

En 2007, luego de una brutal campaña desatada contra HH.•. de extracción católica, renuncié a la Gran Logia de la Argentina por entender que es inadmisible que un masón sea hostigado por su religión.

En cuanto a los libros que escribí, reflejan mi pensamiento y mis investigaciones. Algunas Grandes Logias “regulares” de América Latina prohibieron su venta en las librerías de sus locales. Si hoy vienes a la Argentina no creo que tengas la posibilidad de comprar un libro mío en la sede de la Gran Logia. Esas mismas Grandes Logias se jactan de pregonar el Libre Pensamiento. No me extraña que te hayan desalentado a leerme. Es una manera torpe de evitar que otros acudan a las mismas fuentes que me llevaron a estas conclusiones y que puedan evaluar por sí mismos dónde está mi tan trillado y absurdo alineamiento con el Opus Dei.

7) De igual manera, te han acusado de impulsar una Masonería cristiana en Latinoamérica, en el entendido de que eso no es correcto. Es de público conocimiento que no es esa la forma en que yo aboco lo de la Orden, y cuando me han hecho la observación siempre respondo que tú y yo nos hemos respetado siempre, nos leemos mutuamente y hasta estamos de amigos en Facebook. Sin embargo, digámonos las verdades de una vez por todas y de paso le aclaramos el tópico a mis amigos ¿Aceptas como legítima y válida la versión liberal, progresista y adogmática de concebir y practicar la Masonería? o ¿En tu concepto se trata de una desviación de la verdadera Masonería?

Impulso la Masonería Cristiana en Latinoamérica, la cual crecerá sin dudas en las próximas décadas en la medida que algunas Obediencias continúen hostigando a los masones cristianos. Pero principalmente, crecerá porque es la presencia viva de una Iniciación Masónica que está en armonía con quienes nos identificamos con el mensaje del cristianismo (sea romano, oriental o luterano etc).

En cuanto a la versión liberal, progresista y adogmática de concebir y practicar la Masonería, la acepto como legítima y válida en tanto se presente como iniciática. Esta condición está siendo paulatinamente eliminada en las Constituciones de numerosas Obediencias. Perdida la condición de Escuela Iniciática, creo que debiera cambiar de nombre, pues no sería Masonería. Por otro lado, caería en una absoluta necedad si no reconociera los esfuerzos que estas corrientes liberales –con ateos o sin ellos- han hecho en pos del progreso social de la Humanidad.

Respecto de si la considero una desviación, no creo que sea la palabra más adecuada. La Masonería ha sufrido diversas mutaciones a lo largo de estos tres siglos. Pero creo que todo tiene un límite y que la explosión de nuevas obediencias en los últimos años, es especial en Latinoamérica, ha traído una gran confusión en torno a qué podemos reconocer como masónico. No bastan un mandil y tres rituales.

8) Explícame, mi Q:. H:. Eduardo, ¿Es el Rito Escocés Rectificado, un Rito cristiano solo para cristianos o puede un Masón de fe islámica, agnóstico o budista practicarlo? ¿Admite este Rito a Masones que creen en un ser o principio creador pero no reconocen a Jesucristo? ¿Y cómo serían las cosas con los que no son creyentes o profesan espiritualidades ateas?

Me preguntan frecuentemente acerca del carácter supuestamente religioso de los rituales del RER. La primera impresión que un masón tiene al participar de un ritual del Rectificado es que se encuentra con el cuerpo completo, antes de que fuese descuartizado. Quiero decir con esto que no sólo se trata de un rito genuinamente masónico sino que uno descubre en él los vacios que han dejado las modificaciones posteriores. Recordemos que los rituales del RER se establecieron en 1782 y que desde entonces no han sido alterados.

A diferencia del REAA, en el que existen dos poderes separados (grados especulativos y grados filosóficos) con jerarquías propias, o de la Masonería británica en la que encontramos numerosas Órdenes con su propia soberanía (Santo Real Arco, Orden de Maestros Masones de la Marca, Ordenes de caballería del Temple y Malta) en el RER hay una sola cabeza y una estructura vertical en la que existe una clase simbólica u Orden Masónica, en la cual se confiere y lleva a término la iniciación masónica. Esta clase está subdividida en cuatro grados, pues a los tres universalmente conocidos se agrega el cuarto, denominado Maestro Escocés de San Andrés. Este cuarto grado provoca controversias que han hecho muy difícil su asimilación por parte de las denominadas Grandes Logias Regulares. Luego se accede a la Orden Interior, que es una Orden de caballería cristiana en ningún modo asimilable, ni a un sistema de altos grados, ni a los grados filosóficos. Es esta Orden Interior la que gobierna toda la estructura.

El Rito Escocés Rectificado es cristiano. Entre los principios sobre los que se sustenta queda explícita la fidelidad de sus miembros a la religión cristiana, fundamentada en la Santa Trinidad. A él pueden ingresar cristianos, o quienes, de corazón, intentan serlo. No hay nada en sus rituales que pueda ofender a un practicante de otra religión o a un agnóstico, pero como he dicho antes, la adhesión al cristianismo y el compromiso en profundizar la fe cristiana y el estudio de la doctrina esotérica enseñada por la Orden hacen que la admisión se vea limitada.

9) En tu libro “El Mito de la Revolución Masónica” afirmas que “la Iniciación Masónica puede concebirse como un rito de pasaje mediante el cual el hombre se reconcilia con su condición sagrada” (Pág. 251). A la luz de esto ¿Qué le dices a un Masón que se define como ateo? ¿Perdió el tiempo y el dinero? ¿Lo engañaron? ¿También estabas pensado en las mujeres cuando escribiste esto?

He discutido en muchas ocasiones esta cuestión. No me caben dudas de que existe una espiritualidad atea. Cuando me refiero a la condición sagrada del individuo lo que quiero transmitir es un estado de diferenciación con lo profano. Cuando abrimos los trabajos el Templo deja de ser un espacio profano para convertirse en otro trascendente. Es en ese espacio en el que, interactuando entre nosotros y los símbolos, alcanzamos una dimensión diferente. Pienso que la práctica del ritual necesita de un espacio sagrado. Existe una acepción interesante del término sagrado, que lo aparta de la idea de culto y que lo define como una noción que permite a un grupo o a una sociedad humana creer en una separación binaria (lo opuesto a lo profano).

Por lo tanto, si su búsqueda es sincera, un ateo no perderá ni su tiempo ni su dinero en la Masonería. El engaño, en todo caso, se produce cuando un candidato creyente es sometido a un ritual que habla del Gran Arquitecto del Universo, de la trascendencia y del Libro Sagrado sobre el que se le toma juramenteo, para luego descubrir, ya iniciado que los primeros perjuros eran sus iniciadores. Prefiero una Masonería abiertamente adogmática a esta otra que, manteniendo las tradiciones espirituales del siglo XVIII, traiciona las Constituciones y la Biblia sobre la que hace jurar a los recipiendarios.

Por último, cuando escribo masonería no pienso en géneros, aunque la Masonería a la que pertenezco sea masculina.

10) A propósito de las mujeres en la Masonería, en tu opinión ¿Qué tan regular es lo de la Masonería femenina y mixta que tanto auge ha tomado y que a veces vemos trabajando con más juicio que las masculinas?

La masonería femenina es una realidad instalada en nuestra Orden desde sus inicios especulativos. No me voy a detener en ejemplos ni a contar historias. En las últimas décadas ha tomado fuerza y vigor. En Argentina trabajan muy bien y han logrado afianzarse en el medio masónico. Conocí y admiré a Norma Mazur, fundadora e inspiradora de la Masonería femenina en Argentina. Las investigaciones de María José Lacalzada son un ejemplo de hacia dónde debemos dirigir la mirada para esclarecer el rol de la mujer en la Masonería.

En cuanto a la regularidad me animaría a preguntarte, mi Q.•.H.•. Iván ¿Qué es hoy regular? En mi opinión el derecho interpotencial masónico en base al modelo andersoniano, está en crisis. Es una cuestión pendiente y urgente que debiéramos abordar. Entiendo que cada Obediencia es soberana. Corresponde a su soberanía establecer si trabajará con exclusión de géneros o en forma mixta.

11) Cambiemos de temas, además de tus libros, has sido Editor Ejecutivo de la Revista Magíster (1998 -2001), Editor Ejecutivo de la Revista Símbolo (2000-2004), Director de la colección “Masonería Siglo XXI” (Kier, Buenos Aires, 2007-2011), y miembro de la Academia de Estudios Masónicos de Buenos Aires y del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Yo sé muy bien que escribir sobre Masonería no vuelve a nadie millonario, a menos que uno se llame Dan Brown. Sin embargo, y dímelo honestamente, ¿Sí está sirviendo para algo tanto esfuerzo y publicaciones que están saliendo al aire?

Q.•. H.•. Iván, si alguien puede imaginar que ganará plata escribiendo seriamente sobre masonería está absolutamente equivocado. Podría decirse que he tenido cierto éxito como autor. Mis libros se han publicado en varios países e idiomas, pero no podría vivir de lo que percibo en derechos de autor. No escribo para ganar plata. Mi satisfacción es que he podido transmitir ideas a través de ellos y que esto me ha permitido conocer infinidad de HH.•. e investigadores de diversos países de Europa y América. Tú lo entenderás bien; esto no tiene precio y hace que cualquier esfuerzo valga la pena.

11) ¿Qué te gustaría dejar a la humanidad y a la Masonería de tu paso por la vida?

Una señal de alerta. Somos depositarios de una tradición de siglos. Espero que mi pequeño esfuerzo sirva para que otros asuman la tarea de rescatar las páginas perdidas de ese enorme libro de nuestra historia. Estoy convencido de que la Masonería no sólo es la gran Escuela de Misterios de Occidente sino también el experimento sociológico más extraordinario que haya imaginado nuestra cultura.

12) ¿Qué consejo le darías a un Aprendiz recién Iniciado en la Orden?

Que escuche a sus Maestros. Que se interrogue diariamente acerca de las razones que lo llevaron a golpear las puertas del Templo, de modo tal que sea capaz de detectar a tiempo las desgracias que traen consigo la ambición de poder, las medallas y los oropeles que –aún bien ganados- no son más que el testimonio de aquellas intenciones que albergábamos en nuestro corazón el día que fuimos iniciados.

13) Danos una primicia: ¿Qué estás preparando en este momento?

Estoy completando mi investigación sobre el exilio masónico republicano español en la Argentina, cuya primera parte está publicada en las Actas del XI Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española, realizado por el CEHME en Logroño, en 2006. Espero publicar la correspondencia de Juan Manuel Iniesta y de otros insignes masones españoles, escrita en plena Guerra Civil. Estos documentos arrojan luz sobre la acción de estos HH.•. y ayudan a comprender las tribulaciones de los más altos estamentos masónicos del Gran Oriente Español durante el conflicto.

Habrá también más traducciones de documentos medievales. Hay por delante un largo trabajo.

Muchas gracias, Q:. H:. Eduardo Callaey por haberme aceptado este dialogo, que seguramente será punto de partida en muchas Logias Masónicas para el trabajo de esclarecimiento a que estamos convocados los Masones.

Querido Hermano Iván, soy yo quien te agradece esta oportunidad de diálogo.




martes, 1 de febrero de 2011

MASONERÍA Y FILOSOFÍA; UNA APROXIMACIÓN AL TEMA


Por Iván Herrera Michel
Publicado en CULTURA MASÓNICA N° 6
Enero –Marzo de 2011
(http://masonica.es/cm/revista_cm_enero_2011.pdf)


Es un hecho incontrovertible el que la Masonería es un fenómeno plural que ha abarcado - y abarca - diferentes respuestas a la actitud interrogativa que define la actitud filosófica.

La Masonería moderna se inició como un fenómeno sociológico del siglo XVIII, netamente europeo, en el que, por lo tanto, brillaron por su ausencia las filosofías amerindias, la filosofía árabe pre islámica, las filosofías del África subsahariana, la filosofía mística del Tíbet, y la filosofía japonesa, para citar tan solo unos cuantos ejemplos.

En este orden de ideas, los diferentes linajes ideológicos en que se divide la Orden discrepan en que algunos ofrecen respuestas dogmáticas a las preguntas filosóficas, otros consideran más importante las respuestas racionales, y algunos más poseen un marco conceptual en el que conviven intuiciones espiritualistas y raciocinios aristotélicos.

De cualquier manera, cuando la Masonería moderna nace, lo hace inmersa en el ambiente burgués del Reino Unido, en el cual las afirmaciones que se hacían desde las ciencias experimentales desafiaban los discursos religiosos dominantes, en los que la filosofía y la teología marchaban de la mano, y las religiones cristianas legitimaban el derecho a gobernar.

En este escenario, la táctica inicial de los Masones precursores consistió en utilizar los privilegios de las antiguas Logias Operativas para amparar el estudio de los "principios fundamentales de la naturaleza", prohibiendo al mismo tiempo las discusiones sobre teología y asuntos de Estado, lo cual, en esos momentos, era una decisión políticamente correcta.

Pero como la Masonería surge a lomo de caballo de la Modernidad, los rasgos fuertes de la filosofía del humanismo, tales como la secularización del conocimiento, el fortalecimiento de la ciencia y el impulso del librepensamiento también la afectaron en gran medida, resultando en consecuencia que una rama de la Masonería puso el acento de sus reflexiones en la dignidad intrínseca del hombre y en su valor social.

También es un hecho innegable, el que la Masonería emana de un ambiente cristiano que gravitaba sustancialmente sobre el legado de las dos más importantes escuelas filosóficas y teológicas de la edad media, a saber:

1) La Patrística: Esta escuela de pensamiento se da entre los siglos IV y VIII de nuestra era. En ella los pensadores - San Agustín de Hipona entre otros - concilian la idea de la existencia de un alma planteada por Platón con los dogmas cristianos; y

2) La Escolástica: Que es un movimiento que se presenta del siglo XI al XV de nuestra era, y tiene como eje central las tesis de Santo Tomás de Aquino, quien retoma el pensamiento racional aristotélico y lo incorpora a la teología cristiana abriendo la discusión entre fe y razón como manifestaciones de un mismo dios, conceptos que en caso de contradecirse deben priorizar lo que predique la fe.

De ahí, que cuando se designa a un Pastor anglicano, y a otro presbiteriano, para redactar la base normativa de la Orden, el ascendiente cristiano se volvió un imperativo categórico que ha llegado hasta nuestros días, aunque con el tiempo también perdió influencia en algunas ramas de la Masonería. En especial, las que pasaron por el tamiz de la filosofía del humanismo en Francia.

Es decir, que la base sociológica europea del siglo XVIII unida a la nueva libertad para pensar del humanismo, común en la Filosofía y en la Masonería, propicia la pluralidad de inclinaciones filosóficas que observamos en la actualidad.

Por ejemplo: Algunas Grandes Logias exigen a sus miembros que deben creer en la inmortalidad del alma, y esto es una clara herencia de la filosofía "Dualista" de Platón que divide al hombre en cuerpo y alma.

Otras Obediencias precisan la creencia en un Ser Supremo, que es, a su vez, una herencia común del judaísmo, el islamismo y el cristianismo. Y otras no lo hacen, separando la filosofía de la teología en sus Logias.

Y el tema no es lineal, ya que podemos encontrar en nuestros Talleres elementos provenientes de diferentes fuentes. Por ejemplo, Grandes Logias fuertemente racionalistas dan un significado cualitativo a los números tres, cinco, siete, etc., lo cual no es ni más ni menos que una concepción Pitagórica alejada de toda racionalidad empírica o experimental, pero que entre nosotros son símbolos que poseen una función constructiva.

Por otra parte, algunas Masonerías consideran que temas como los de la moral, la ética, etc., son relativos al observador y solo toman con firmeza aquellos conocimientos que han sido sometidos al tamiz de la experiencia verificable. Otras Masonerías basan sus sistemas de valores en conceptos metafísicos, la espiritualidad, las tradiciones hebreas, etc.

Podemos encontrar en nuestros discursos Masónicos coincidencias con los trabajos de Kant, Hegel, Marx, Krause, entre otros pensadores del siglo XIX; inclusive, los textos de Darwin y los antropólogos aportan nuevas direcciones a las discusiones sobre las cosas que estamos dispuestos a aceptar. Ocuparnos de cada tópico en particular excedería los limites de este escrito que solo intenta una aproximación a las principales escuelas filosóficas que han influido a la Orden.

De todos modos, en cuanto se refiere al siglo XX, y al margen de aquellas Masonerías que buscan una experiencia mística en sus miembros o mantienen una posición filosófica derivada de la conciliación del mundo griego con los contenidos bíblicos, un observador desprevenido notaría con facilidad que el discurso masónico liberal de hoy comparte especulaciones con por lo menos las siguientes escuelas filosóficas, por su preocupación por temas tales como la libertad, la voluntad, el pensamiento crítico y la filosofía de la ciencia, etc., que son conceptos básicos bastantes trajinados en amplios sectores de la Orden Masónica desde el siglo XVIII:

1) Existencialismo: Resalta el rol decisivo de la existencia, la libertad y la elección individual basado en el pensamiento del filósofo francés del siglo XVII Blas Pascal, en cuanto afirmaba que "una filosofía sistemática que se considera capaz de explicar a Dios y la humanidad representa una forma de orgullo". Sus principales cultores en el siglo XX fueron Søren Kierkegaard, Federico Nietzsche, Martín Heidegger y Jean-Paul Sartre;

2) Estructuralismo: en este movimiento filosófico el lenguaje es clave. Surgió en Francia en el año 1955 cuando el antropólogo Claude Lévi-Strauss publicó un artículo con el título de "El estudio estructural del mito: Un mito", en donde afirmaba que el mito "como el resto del lenguaje, está formado por unidades constituyentes que deben ser identificadas, aisladas y relacionadas con una amplia red de significados".

Entre los principales pensadores de esta escuela se destaca el historiador Michel Foucault, quien se propuso resaltar el que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian de acuerdo al momento histórico y a la cultura. Foucault propone que el hombre desarrolle una ética individual en la que cada uno lleve su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla;

Por su parte, y dentro de la escuela estructuralista el psicoanalista Jacques Lacan, sostuvo con énfasis que "el dominio del lenguaje de los otros es el núcleo de la alienación psicológica";

3) Posmodernidad: Esta corriente filosófica se acostumbra a datar a partir de 1970, y cuenta entre sus pensadores a nombres de la talla del español Fernando Savater, el francés Jean- François Lyotard, el rumano Emil Cioran, el italiano Gianni Vattimo, etc. Ellos estiman que esta última versión de la filosofía, con todo y su carga de desencanto y revisión de la modernidad y el humanismo, no es sino es una reedición actualizada de los viejos sofistas griegos que sostenían puntos de vista filosóficos mucho más amplios que los de una escuela en particular, y desestimaban con un gran sentido crítico a quienes sostenían verdades absolutas y/o oficiales; y

4) Otros Filósofos: Vale la pena también, mencionar los trabajos relacionados con el estudio de la voluntad adelantados por Arthur Schopenhauer, los de la crítica al idealismo de Bertrand Russell, y los de la filosofía de la ciencia de Karl Popper, ya que de sus ideas se encuentran claras referencias entre los masones.

A grandes rasgos, la Masonería es una construcción humanista levantada sobre el terreno cristiano de la Europa renacentista, con el fin inicial de separar la filosofía y la ciencia de la teología.

En su expansión, la Masonería, dada su virtud de punto de encuentro de personas de diferentes opiniones, puso en contacto a las más variadas escuelas del pensar filosófico en distintas medidas y de acuerdo a la inclinación personal de los miembros de cada Gran Logia.

La relación entre la Masonería y la Filosofía siempre ha sido la de un compartir ideológico y es incuestionable que desde el siglo XVIII muchas Logias han servido de caja de resonancia para el éxito social de muchas ideas filosóficas. Y en la actualidad, la calidad de Taller de opinión y/o de centro de reflexión de la Masonería progresista sigue llevando a la Orden la influencia de las nuevas especulaciones filosóficas.

No obstante, la perdida actual de vigencia del Humanismo y de la moral basada en dogmas está haciendo languidecer a muchas Grandes Logias que en el pasado fueron muy activas y tuvieron una gran membrecía. Mientras tanto, otras Masonerías están apareciendo o fortaleciéndose con una lectura no prejuiciada de las tradiciones, la doctrina, el simbolismo y los grandes documentos de la Orden.

De ahí, que el reto actual de la Masonería con miras a su supervivencia sea el de mantener la competitividad ideológica en el mundo de hoy.




lunes, 10 de enero de 2011

EN DIÁLOGO CON JAVIER OTAOLA

Javier Otaola Bajeneta


Con Javier Otaola, hace unos días publicamos simultáneamente en nuestros blogs el dialogo que adelantamos siguiendo un cuestionario redactado por él. Ahora soy yo el que le interroga sobre su visión de la Masonería.

IHM

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Por Iván Herrera Michel

Javier Otaola Bajeneta no necesita mayor presentación.

Ex Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica de España y ex Presidente de CLIPSAS, es, hoy por hoy, un referente imprescindible en la literatura Masónica en la península e Hispanoamérica y uno de los líderes intelectuales del renacimiento de la Orden en España.

Javier Otaola, ha escrito varios libros de doctrina Masónica, de novela policíaca y de laicidad, mantiene más de un blog, vive publicando cosas en Facebook, es colaborador de los periódicos EL PAÍS y EL MUNDO, así como de varias revistas, se desempeña como Defensor Vecinal en Vitoria-Gasteiz, participa de la Asociación de Escritores de Euskadi, Gesto Por la Paz, Ayuda en Acción España, la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, y en otras, es padre de dos hijas adolescentes (que implica una dedicación de 24 horas al día y un Part-time adicional) y es esposo.

¿A qué horas escribe tanto? ¿A qué horas duerme? Es un misterio.

En su periplo vital, uno no deja de sorprenderse con las paradojas. En plan de español, es vasco; educado por los jesuitas en época de Franco y del Opus Dei, deviene en anglicano, laicista y Masón!!!; en España, cree que la forma monárquica es la más adecuada; en rol de Masón, es liberal; en CLIPSAS, el primer presidente no francófono y el único de habla española, sus novelas policiacas tienen como detective a una mujer, que para colmo es lesbiana; en fin… que no negaré que a la distancia y de bulto se le ve divergente por vocación, convicción, decisión, suerte y herencia. Y aquí se presenta otra paradoja más: de todo esto políticamente incorrecto ha hecho una fortaleza intelectual y ciudadana coherente y correcta.

Veamos sus respuestas a mis preguntas:

1) Q.. H:., comencemos por el principio: ¿Quién es Javier Otaola Bajeneta, descrito por Javier Otaola?

Creo que soy una persona que se define por su curiosidad, por el deseo de entenderse y entender la sociedad y el mundo que le rodea, que es a la vez fascinante y terrible.

Mi curiosidad esencial es finalmente onto-teológica: ¿llegaré a entender algún día, en esta vida o en otra, el sentido de todo esto? Comparto el principio heideggeriano: “Existir es comprender”.

Mis horizontes, los que definen mis coordenadas, son el afán de conocer, el deseo de comunicar y compartir con los otros ese conocimiento, la pasión por la lectura y por la escritura, el amor de mi familia y de mis amigos. El deseo de dejar a mis hijas un mundo un poco mejor. Al menos, no peor que el que yo he recibido y vivido.

Espero de la vida el tiempo necesario para ultimar una pequeña obra ensayística y literaria, y los años para ver a los hijos de mis hijas. Me hago el propósito de llegar a la muerte –la última iniciación- sin amargura y con la conciencia de que he hecho mi tarea.

Espero, por la fe, -que es una confianza sin razón aparente, como decía Lutero-, llegar a ver a Dios y a las personas que he amado y que amo, más allá, en otra realidad distinta de esta, y si así no fuera, y la muerte me sepultara en la nada, espero al menos haber vivido una vida buena.

2) Q:. H:. Javier, no voy a resistirme al deseo de hacerte una pregunta que a mí esposa y a mí mismo nos han hecho muchísimas veces: ¿Por qué tu esposa no se ha iniciado en la Masonería? ¿Por qué no ha accedido al método Masónico?

Mi mujer es una persona maravillosa pero práctica, poco amiga de la especulación y por otra parte sociable pero poco asociativa, nunca ha sentido curiosidad por la masonería, a pesar de que indirectamente conoce a muchos masones, ella tiene su propio estilo de búsqueda y tiene sus propias luces. Por mi parte, nunca le he hecho la sugerencia de que se iniciara en masonería, creo que la masonería es una sociabilidad útil para muchos y muchas pero no necesariamente para todos. Hay otros caminos y cada uno debe buscar el suyo.

3) Te confieso que yo suelo tomar mucho impulso para apadrinar a alguien que quiere ingresar a la Masonería, porque siempre me asalta el temor de que no encuentre lo que busca o cause problemas a la Logia. ¿Qué cosas te deciden para apadrinar a un interesado?

La institución del apadrinamiento no se practica realmente en la Gran Logia Simbólica Española, quizá porque nuestra masonería se ha tenido que reconstruir desde la nada, sin apadrinamientos; la Dictadura del General Franco no dejó piedra sobre piedra, los masones con los que yo contacté allá por 1981 no pudieron apadrinarme, tuvieron que conocerme de una manera casual y llegaron a hacerlo a través del procedimiento de aplomación, que tiene una importancia relevante en nuestro estilo de masonería. El apadrinamiento está contemplado ritualmente pero no responde, salvo en raras excepciones, a un aval personal fruto de un conocimiento previo.

Creo que la decisión de entrar en logia es personal y debe hacerse a riesgo y ventura de cada persona. La experiencia masónica es una aventura relacional, y como todas las relaciones humanas está expuesta al riesgo del fracaso, al desencuentro. Es difícil garantizar siempre el éxito. La masonería como el amor y la amistad supone un encuentro con el Otro, que si es exitoso es sumamente gratificante, pero si fracasa conlleva necesariamente amargura y frustración por eso es muy arriesgado apadrinar a alguien.

4) Has sido Venerable Maestro, Gran Maestro, Presidente de CLIPSAS y ostentas el Grado 33 del REAA. ¿Qué viene ahora?

Es un tópico decirlo, pero es una verdad como una catedral, que en masonería los cargos -que son benévolos- suponen básicamente y sobre todo un quehacer y una responsabilidad, dulcificada en parte por la nueva perspectiva que otorga pensar en “Gran Logia”, y por los encuentros con masones y masonas de otros países.

Lo que podríamos llamar el itinerario masónico, es en lo esencial un proceso interior de maduración y autoconstrucción, en el que las funciones y desempeños no son sino oficios en los que se está de paso para servir y para aprender. No me considero un masón profesional y no tengo por lo tanto una visión “carrerista” de los cargos en masonería.

El REAA tiene por otra parte una especial profundidad porque más allá del simbolismo se complementa con los denominados grados filosóficos en los que se puede seguir trabajando y colaborando con otros hermanos y hermanas en un itinerario más largo y complejo que permite mantener siempre un horizonte abierto, nunca concluso.

5) Jugando un poco al Testamento, y abstracción hecha de cargos, dignidades y Grados, ¿Cuál quieres que sea la memoria de tu paso por la Masonería y que deberes crees que tienes contigo mismo y con la humanidad?

Mi paso por la masonería espero que sea juzgado con el tiempo como el de un buen obrero que se esforzó por hacer su trabajo, y que durante el tiempo que le tocó vivir, y tuvo fuerzas, realizó la parte de la tarea que le correspondió. En mi caso esa tarea ha sido y sigue siendo colaborar en la consolidación y expansión de la Gran Logia Simbólica Española y el Supremo Consejo Masónico de España , realizar una reflexión masónica teórica en colaboración con otros hermanos y hermanas -Roger Leveder, Ascensión Tejerina, José Luis Cobos, Joan Francesc Pont, Fernando de Yzaguirre, Valentín Díaz, Santiago Castellà...-, como decía nuestro gran filósofo Ortega y Gasset, “nada hay más práctico, que una buena teoría”; creo que vivimos en España un momento en el que es imprescindible que los masones y masonas veteranos aportemos el fruto reflexivo de nuestra experiencia en logia para así colaborar a la construcción de un discurso colectivo de la Gran Logia Simbólica Española; me agrada saber que he fundado -con otros hermanos y hermanas- la Logia Tolerancia, la Logia Manuel Iradier -de la que han nacido la Logia Altuna, y la Logia Luz del Norte, la Logia Ilargia, la Logia Theorema, y espero que más pronto que tarde sea posible también levantar las columnas del Euskal Ekialdea/Oriente Vasco, es decir el distrito vasco de la Gran Logia Simbólica Española.

Los deberes para conmigo mismo, están relacionados con mi experiencia masónica: llegar a cumplir el propósito de todo masón: descubrir la mejor versión de sí mismo y tener la sabiduría y el coraje necesarios para darle cumplimento.

6) Entiendo que el de la Masonería no ha sido un camino de rosas, y que eso explicaría que algunos Masones todavía juguemos a las escondidas en la sociedad, pero ¿Tú si has notado que alguien realmente nos vigila hoy en día?

La GLSE es respetuosa con la administración de la privacidad de cada hermano y hermana, pero al mismo tiempo anima a los hermanos y hermanas a mostrarse con naturalidad, para ganarnos el derecho a la normalidad; por mi parte no me he sentido especialmente “vigilado” , ni por supuesto perseguido -al contrario- por el hecho de ser un masón público, y eso que en España la masonería no ha contado con una buena imagen social debido a la constante denigración a que fue sometida durante los cuarenta años de la Dictadura; en el País Vasco, se respeta a aquellos que se respetan a sí mismos y son capaces de dar la cara, sin aspavientos ni retóricas, por las cosas en las que creen.

En un sistema democrático y en una sociedad abierta la Masonería no puede desentenderse de su imagen pública y de su reputación, ya que todos vivimos bajo la mirada de los demás.

Es nuestra posibilidad presentarnos, darnos a conocer y aceptar deportivamente las críticas razonadas que puedan llegarnos de la sociedad en la que vivimos. En este sentido hay varias iniciativas interesantes en la blogosfera de informar y dar cuenta de lo que escriben hacen y piensan los masones y masonas hoy en España, por ejemplo:

http://www.masonica.es/
http://masonaprendiz.blogspot.com/
http://deoficiomason.blogspot.com/
http://masoneriahumanista.blogspot.com/
http://colectaneamasonica.blogspot.com/
http://asturmason.blogspot.com/

7) Hace un par de años leí un post en tu blog “Colectanea Masónica”, escrito por Fernando de Yzaguirre bajo el título “Masonería y Secreto: Una Aproximación Sociológica”, que creí entender era su ponencia para el Congreso de CEHME de 2003, en el que al final hacía referencia a Michel Maffesoli y su obra. ¿Qué diferencias y/o similitudes ves entre las tribus urbanas y los Masones?

La logia cumple muchas funciones: orden iniciática, sociedad de pensamiento, círculo de relaciones humanas, grupo de referencia, red de apoyo, club social...la funcionalidad de una tribu urbana es más restringida: Una tribu urbana es un grupo de personas que se comporta de acuerdo a las ideologías de una subcultura, que se origina y se desarrolla en el ambiente de una ciudad. El término subcultura se usa en sociología, antropología y semiótica cultural para definir a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias que les diferencia de la cultura dominante de la que forman parte.

La masonería no puede encerrarse en una subcultura, su vocación es mantenerse siempre en contacto con la cultura universal, y no encerrarse nunca en una visión sectaria y narcisista. La masonería tampoco tiene unidad ideológica, sino que dentro de un amplio marco de referencia, es necesariamente plural. Sin embargo existen unos usos y costumbres que le son distintivos, en cierta medida y en los aspectos más superficiales de esos usos en los que nos distinguimos de los demás la logia se puede comparar con una tribu urbana.

8) Con base en tu observación, ¿Constituye lo que conocemos como Masonería un universo único en donde diferentes modelos se desplazan internamente a velocidades distintas, o en donde estos modelos se encuentran superpuestos o entrelazados, o por el contrario, como sucede con las galaxias, actualmente esos modelos están en expansión distanciándose cada vez más unos de otros?

Me inclino por la primera posición, las diferentes masonerías comparten elementos comunes fundamentales y a pesar de sus diferencias -conceptuales y prácticas- creo que hay una raíz común aunque las ramas puedan crecer muy separadas.

9) ¿Crees que cada Masón elabora una realidad Masónica dependiente del modelo que percibe? ¿Es eso correcto?

Esto de la masonería se parece al matrimonio: ¿Cada hombre o mujer que se casan elabora una realidad del matrimonio dependiendo de su experiencia?

Claro.

El matrimonio como institución civil y social puede ser una pero la forma en la que cada uno de nosotros y nosotras lo vive será diferente dependiendo de las contingencias de su caso concreto y del momento histórico.

Con la masonería pasa lo mismo, “es una forma de sociabilidad filosófica, organizada de un modo tradicional inspirándose en las hermandades de constructores”, y los tres factores influyen: capacidad filosófica de cada uno, concreta sociabilidad que se viva en cada logia, y la manera en la que la tradición masónica se haya conservado en un momento y en un lugar determinados. No es lo mismo la masonería en España en la época de la II República que en la actualidad... porque la masonería se construye en un medio social determinado, en un momento determinado y el ser humano es un ser histórico que se construye con los materiales que le entrega el Tiempo.

10) Tú has sido uno de los mayores teorizantes del “Método Masónico”. Acláranos un poco ¿En qué consistiría un método que podamos calificar como exclusivamente Masónico?

El concepto de método es esencial en Masonería.

La masonería no es una doctrina, ni una “iglesia secreta”, ni un grupo de presión, ni una ideología política... sino efectivamente un método, un filosofar y un compromiso. Como método tiene algunos presupuestos filosóficos y morales a partir de los cuales pueden darse diferentes y hasta contradictorios desarrollos. Del mismo modo que el método filosófico puede dar lugar a diferentes filosofías, o el método socrático a plurales conclusiones. O del mismo modo que la Arquitectura produce distintos edificios. Arquitectura es la Catedral de Burgos y arquitectura es el museo Guggenheim de Bilbao.

Método deriva de “camino”, y podemos asociar la idea de método también a la de “proceso”, “itinerario”, "viaje”. Método (del griego meta (más allá) y hodos (camino), literalmente camino o vía para llegar más lejos) Esa idea de movimiento está constantemente presente en todo el ritual masónico y viene sugerida de diferentes maneras. La masonería es metódica desde el momento mismo en que nos propone una "inicación"; iniciar significa comenzar un proceso de transformación para llegar más allá de lo dado.

La ceremonia de iniciación, que representa dramáticamente y de manera general el proceso integral de hacerse masón-constructor se escenifica por una serie de viajes y confiere al valor del viaje una importante carga simbólica, el masón es un "viator", un viajero, que no se conforma con lo obvio, lo dado, y pretende ir "más allá".

En cierto modo el método masónico se parece al antiguo juego de la Oca en la que realizamos un camino que nos lleva por diferentes casillas: el puente, el calabozo, el pozo, el laberinto, la muerte... del mismo modo en el seno de la logia participamos en una serie de autorepresentaciones en las que tenemos que asumir unas herramientas, contestar a unas preguntas, interpretar unos simbolos, hacer unos gestos, escenificar unos hechos y participar en un diálogo permanente con otros hermanos y hermanas. Ese proceso nos obliga a ponernos en cuestión, a despojarnos de las máscaras sociales tras las cuales nos ocultamos, a mostrarnos en nuestra pura y desnuda humanidad ante otros seres humanos, buscando encontranos con los Otros más allá de las diferencias aparentes que nos separan en el mundo profano. Todo eso, si somos sinceros y aceptamos el reto de la iniciación masónica actúa en nosotros de una manera paulatina y reglada y nos va acercando a nuestra respuesta a las preguntas radicales:¿Quién soy soy? ¿Cual de las posibilidades que se me abren es la que mejor se corresponde con mi ser?

En el método masónico somos iniciados en un nuevo lenguaje: el lenguaje del simbolismo y vamos poco a poco, en el transcurso de nuestro trabajo en logia desarrollando una habilidad hermenéutica.

El Método masónico no sería tal sin la hermenéutica del rito y del símbolo. Hermenéutica viene del verbo griego hermeneutikos que significa interpretar, declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir.

Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y al que consideraban patrono de la comunicación y el entendimiento humano; no es casualidad que Hermes sea una referencia simbólica recurrente en la nomenclatura de muchas logias. Toda logia es en realidad una comunidad dedicada “poéticamente” a Hermes.

El método masónico nos obliga a enfrentarnos a la polisemia de los símbolos y a descubrir su sentido literal, pero a buscar también, más allá su sentido alegórico, su sentido ético y moral, incluso su sentido anagógico o espiritual.

En Europa hay una interesante escuela de filosofía hermenéutica que puede iluminar las posibilidades del método masónico y que tiene nombres de referencia como Gadamer, Ricoeur, Durand...o los precedentes de Husserl y Heidegger.

En España, tenemos a autores como Andrés Ortiz- Osés que ha creado escuela desde la Universidad de Deusto (Patxi Lanceros, Luis Garagalza, Josetxu Beriain...) y que ha dirigido el magnífico Diccionario de Hermenéutica . Salvador Pániker y Fernando Savater , desde otras posiciones aportan también interesantes reflexiones éticas congruentes con el método masónico.

En el ámbito estrictamente masónico recomendaría autores como Daniel Beresniak o Jean Mourgues.

En Méjico hay una interesante escuela de pensamiento hermenéutico -Hermenéutica Analógica- en torno al profesor Mauricio Beuchot que fue presentada en el Congreso Nacional de Filosofía, llevado a cabo en la ciudad de Cuernavaca, en Morelos, México, en 1993, con una influencia directa y reconocida del filósofo argentino, Enrique Dussel. Creo que son dos autores que merece la pena estudiar y en los que he encontrado analogías con el método masónico.

De todas formas todos los seres humanos, en un momento o en otro de nuestra vida, con mayor o menor autoconciencia, nos hacemos preguntas radicales sobre nuestro ser y nuestro destino, lo que tiene de particular la masonería es que se trata de una experiencia compartida con otros, en el seno de una logia, en un diálogo permanente con nosotros mismos y con los demás, un diálogo en el que se utilizan no sólo las palabras sino también los símbolos.

La masonería es filosofía + liturgia o mejor aún liturgia ↔ filosofía.

11) ¿Puede la Masonería, construida en un marco tan ajeno como el del siglo XVIII, contar con un método eficiente para el siglo XXI?

La masonería, tal y como yo la entiendo, no está encerrada en los supuestos filosóficos e ideológicos del siglo XVIII, que por otra parte no nos es tan ajeno, ya que la modernidad se funda en ese período. La masonería como metáfora constructiva del ser humano es anterior al XVIII, se remonta por lo menos a la Edad Media, y su vigencia trasciende ese origen histórico.

Es verdad que la masonería moderna surge en el siglo XVIII, que Ortega llamaba el siglo educador; las Constituciones de Anderson son fruto de la matriz ilustrada y del Sapere Aude kantiano, pero la masonería no es simplemente un fenómeno de época; hoy no podemos ser ilustrados de peluca y paletó como lo fueron nuestros antepasados. Han pasado muchas cosas desde entonces, hemos aprendido de Darwin, de Marx, de Freud, de Einstein, de Hanna Arendt, de Nietzsche, de Heidegger..., hemos vivido la colonización y la descolonización, las grandes guerras mundiales, Auschwitz, el GULAG, Hiroshima, el 11-S..., la Declaración de los derechos humanos de 1948, hemos llegado a la luna, tenemos INTERNET..., hoy somos ilustrados, de otra manera, el terrible siglo XX nos ha enseñado que el hombre no es sólo Razón sino también Pasión, que la humanidad es una condición ambigua, hecha de luz y de sombra, y que el corazón del ser humano está lleno de fuerzas y pulsiones contradictorias.

La masonería, en la medida que es un método de reflexión sobre el ser del ser-humano, es algo permanente y se adapta al lenguaje de cada momento, pero el mandato de Delfos -conócete a ti mismo- sigue hoy tan vigente como en el siglo V antes de Cristo. Y la masonería también, por eso podemos referenciar en España nuevos autores que actualizan la experiencia masónica al horizonte intelectual y moral de hoy.

12) ¿Crees que exista un método Masónico único que goce de transversalidad en todos los modelos actuales?

Se podría deducir unos pocos principios metódicos transversales en los diferentes estilos de masonería actual, pero también tenemos que reconocer que en muchos casos ese método ha sido falsificado o desvirtuado por otros intereses más concretos y fáciles, de modo que la logia se ha puesto al servicio de la mera convivialidad, el lobby, el club social, el esoterismo mágico, el fundamentalismo laicista o nacionalista, la repetición inerte y acrítica, o, peor aún, el simple juego de vanidades.

La logia masónica es una experiencia humana y como todo lo humano está también expuesta a la falsificación y al fracaso pero eso no debe desanimarnos, sino al contrario excitar nuestro celo y no dejarnos desanimar por problemas coyunturales, que nunca faltarán.

13) Metámonos un poco en problemas: ¿Por qué crees que existe la Masonería en lugar de no existir?

La Masonería podría no haber existido, pero el caso es que existe y su realidad histórica, intelectual y moral pronto cumplirá 300 años (1717-2017) tenía buenas razones para ver la luz ya que está asociada a una actividad productiva -la construcción- que tiene muchas analogías y semejanzas con la condición existencial del ser humano, que es en última instancia un constructor de sí mismo y de su mundo. No es casualidad que la metáfora de la construcción fuera utilizada en la Biblia (Libro de los Reyes) o por el propio Cristo en el Evangelio en muchas ocasiones, o que todas las culturas hayan reconocido un valor emblemático y simbólico a lo construido: las crómlech megalíticos, las pirámides de Egipto, los Templos griegos y romanos, las catedrales... El ser humano, consciente o inconscientemente encuentra en la arquitectura una imagen de sí mismo.

La Masonería -tal y como yo la entiendo, al menos- es el resultado de una experiencia vital que iluminó a nuestros hermanos fundadores: la experiencia que descubre el SER en la ACCION. Los masones operativos descubrieron de una manera empírica que en la voluntad organizada e inteligente de modelación de la piedra para construir, según un canon de Sabiduría, Fuerza y Belleza había una clave que desvelaba un existenciario básico del ser humano: Lo que tú haces, te hace.

A partir de ahí, lo demás era fácil de deducir y vino por añadidura.

Esa experiencia vital se produjo en el caso de la masonería en el seno de las Hermandades de canteros, pero hubo también otras tradiciones profesionales que desarrollaron un “know how” iniciático como por ejemplo Los Carbonarios, que tenían un simbolismo iniciático, no en torno al “pulimiento de la piedra” como los masones sino sobre “el mantenimiento del fuego interior”. Sufrieron una politización completa durante el Rissorgimento italiano, sus adeptos llamados inicialmente: "novatos" y sólo hasta después se convertían en "maestros" y debían esforzarse en mantener el grado más alto, el de "jefe". La organización, de tipo jerárquico, era muy estricta: los núcleos locales, llamados "barracones", se reunían en aglomeraciones más grandes, llamadas "venditerias", que a su vez dependían de las "venditerias padre" y de las "otras venditerias".

14) Es innegable que los latinoamericanos tenemos cosas en común con España. Por lo menos más que con cualquier otro país de Europa, y más allá de los Tratados diplomáticos, las fotos y los abrazos entre los Grandes Maestros cuando se encuentran, uno se pregunta al ver la lejanía real que se presenta, si no hay en medio de la diversidad que caracteriza a la Masonería de España y Latinoamérica algo funcional que acerque modelos Masónicos afines. En tu opinión ¿Qué ha pasado?

Tenemos muchas cosas en común, empezado por la lengua que como decía Unamuno es la sangre del espíritu, pero somos sociedades diferentes. Europa se compone de Estados y sociedades con mucha historia a sus espaldas, con una Edad Media que está presente en todas nuestras ciudades, iglesias, castillos, con antiguas instituciones que se remontan muchos siglos atrás en el tiempo, construidas sobre las ruinas romanas y griegas, paganas y cristianas... con países diferenciados y arraigados a diferentes lenguas y culturas, apegados al terreno que ocupan desde hace siglos, que se han combatido entre sí durante generaciones, con un pasado imperial y colonizador, que solo ahora han comenzado a construir juntos un proyecto común como la Unión Europea.

Las masonería latinoamericana tiene todos los rasgos y problemas que tiene el espacio geográfico, cultural y político que podemos llamar Latinoamérica: división regional, potencia demográfica, riqueza cultural y natural, verbo fácil y sociabilidad cálida, geografía dificultosa, debilidad de sus estructuras económicas, corrupción de sus élites y tentaciones populistas, conflicto entre indigenismo y modernidad, inestabilidad política, desarrollo económico desigual, grandes injusticias sociales, extremismos ideológicos enfrentados, violencia social y política... todas esas circunstancias, condicionan, lastran, y dividen a la masonería.

En realidad no existe UNA Latinoamérica, existen varias y los mecanismos de relación y coordinación entre ellas son aún muy débiles: no es lo mismo Méjico, que Honduras o Panamá, no es lo mismo Brasil que Bolivia, no es lo mismo Chile que Perú o Costa Rica, no es lo mismo Cuba que Argentina... A mi juicio es completamente imposible dar una idea unitaria de Latinoamérica y menos aún de la masonería latinoamericana.

La realidad social y política de España, siendo compleja y problemática con un pasado terrible -Guerra Civil, Dictadura franquista-, es hoy una sociedad muy desarrollada, cohesionada socialmente que mira más hacia Europa que hacia cualquier otra parte del mundo.

Por otro lado, me da la impresión de que la masonería como fenómeno social en América se ha visto afectada, alterada y desvirtuada por su propio éxito. En España lo ha tenido mucho más difícil y la dificultad, la persecución, ha depurado la tradición masónica española.

Las Grandes Logias y Grandes Orientes en Latinoamérica -condicionadas por el imaginario de la Emancipación- se entienden más bien como Sociedades patrióticas, o como Ligas políticas -es paradigmático el caso de Méjico y la confusión entre Masonería y Priismo-; por otro lado, el riesgo contrario es el de la deriva esoterista, mágica e irracionalista, que también es frecuente por ejemplo en Brasil. Esos dos estilos de masonería -politizada por un lado y new age por otro- son muy antitéticos del estilo filosófico, racionalista, existencialista, hermenéutico y social más propio de la masonería liberal europea continental, y especialmente de la Gran Logia Simbólica Española.

15) Perdona la pregunta, pero en Montreal, hace más de una década, siendo tú Presidente de CLIPSAS, y yo un Gran Maestro colombiano recién llegado, te solté en una mesa de trabajo que “no se puede hacer integrismo con la laicidad”. No se me olvida el silencio que se hizo, todos voltearon a mirarte, saltaste en la silla y… me explicaste muchas cosas. Dime la verdad, ¿Todavía saltarías en la silla si yo vuelvo a decirte lo mismo?

Si salté en la silla fue por la pasión que me suscita el tema de la laicidad, no porque no estuviera de acuerdo con tu apreciación -¡naturalmente que se corre el riesgo de hacer integrismo con la idea de la laicidad¡ y que ese integrismo traiciona la verdad de esa idea- la idea de laicidad forma parte del argumentario de la masonería liberal en España, y debemos hacer una puesta al día de ese principio, sobre el que por cierto he escrito un libro.

El valor de la laicidad como estrategia de la libertad tiene por un lado como adversarios a los integrismos de todo tipo pero por otro lado se puede fácilmente confundir y convertirse él mismo en un integrismo alternativo, por eso es preciso mantener una reflexión crítica permanente. Lo que no se somete a evaluación y crítica no se depura, no evoluciona y termina momificándose.

Los partidarios de la laicidad o aconfesionalidad, o sea los partidarios de la separación de los asuntos religiosos y políticos, se reparten históricamente en dos campos:

- los primeros, herederos de la tradición jacobina y del positivismo decimonónico de Auguste Comte no ocultan su ambición de oposición ideológica de fondo, su identificación de toda religión con superstición, y su deseo de reducir a la mínima expresión la relevancia de la religión, especialmente la cristiana o al menos, como mal menor su propósito de confinarla al espacio estrictamente privado. Dentro de este grupo la laicidad/aconfesionalidad se define en realidad como una especie de confesión subyacente y alternativa, una especie de agnosticismo de Estado, tolerante con las religiones positivas pero celosas de su monopolio confesional en el ámbito estatal.

- los segundos (Jean Jaurés, Aristide Brian.,...) asumían y asumen la laicidad/aconfesionalidad, no como una opción antirreligiosa sino como una REGLA de convivencia, como una estrategia de relación entre el discurso político y los discursos religiosos, tratan por una parte de afirmar la neutralidad del Estado frente a todas las creencias y por otro lado pretenden garantizar la libertad de conciencia, para creer y no creer y para el ejercicio de la libertad de crítica entre todas las ideas, religiosas o irreligiosas, de conformidad con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, planteando que en el ámbito de la Ley civil no puede apelarse a otras razones que las que admitan el diálogo entre todos, fieles e infieles, creyentes e increyentes sin que se pueda apelar a ningún suplemento de verdad más allá de la razón práctica abierta a todos. Reconocen un espacio social a las religiones pero le niegan plausibilidad al discurso religioso para condicionar la acción legislativa.

Yo pretendo posicionarme con este segundo grupo.

16) Tú que vives y sueñas en España y conoces bien de Masonería ¿Crees que la política de Zapatero parece Masónica?

No creo que exista una política masónica. Ni de Zapatero ni de nadie. La política de Zapatero tiene su propia fuente de inspiración en la tradición socialdemocrática española y europea.

Existen algunos principios constitucionales -metapolíticos- que sí son masónicos, ya que la masonería está juramentada a favor de la Democracia, -parlamentarismo, pluralismo, libertad, igualdad, solidaridad, mediación...- pero a partir de esos principios generales caben diferentes desarrollos políticos según las coyunturas.

Ha habido políticos masones en Europa -Churchill, Mendes France, Léon Bloom, Fernado de los Ríos, Augusto Barcia- con posiciones políticas diversas y contradictorias pero todos ellos apegados a los valores de la democracia y la libertad. Y ha habido también políticos antimasones: Hitler, Mussolini, Stalin, Franco, Salazar, Petain... todos ellos enemigos de la libertad política.

17) Q:. H:. Javier, dame una primicia: ¿Qué estás escribiendo? ¿En qué proyecto andas?

Estoy escribiendo la tercera novela de la serie Felicidad Olaizola , que tiene como título provisional Un asunto delicado, y tengo pendientes de editar dos libros sobre masonería, uno con el título de La logia y la ley del deseo, y otro en colaboración con el profesor Andrés Ortiz-Osés Hermenéutica y Masonería.

Sigo desempeñando las funciones de Ombudsman, defensor del ciudadano de Vitoria-Gasteiz, mediando entre los vecinos y vecinas de la ciudad y su Administración Municipal .

Por lo demás participo en las actividades de la Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea , y de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País .


18) Querido Hermano, una última pregunta, después de lo que has conocido y comprendido en tu trayectoria Masónica, ¿Que consejo le darías a un Aprendiz recién Iniciado en la Masonería?

¿Qué le recomendaría a un profano/a que se iniciara hoy en Masonería?

Que esté despierto, que se presente con la conciencia clara de que emprende un viaje apasionante en el que él/ella mismo/a será el camino, el paisaje, el viajero y el destino, pero que el que se encontrará con otros y con otras que han emprendido la misma aventura de autotrascenderse, de ir más allá de lo dado, lo obvio, lo mostrenco de la vida para alcanzar más vida, una vida más esclarecida, más genuina, más interesante pero que tampoco estará exenta de sinsabores, momentos de duda, impaciencia y desaliento.

La Iniciación Masónica como todo en la vida humana -el amor, la amistad, el trabajo- está amenazada de fracaso, y en la logia puede encontrarse también con incomprensiones, hipocresías y vanidades -en los demás y en nosotros mismos- no por eso debe desistir, la paciencia es una gran virtud Masónica, debe perseverar y buscar otros hermanos y hermanas que le iluminen, le instruyan, le aconsejen; debe también leer, informarse, documentarse sobre la historia de la Orden, conocer a sus pensadores, escogiendo bien, y de acuerdo con sus capacidades, seguramente le serán de utilidad.


Muchas gracias, Q:. H:. Estaré pendiente de la publicación de los libros que anuncias.

Gracias a ti por tu amable invitación.