lunes, 11 de junio de 2007

La Música Masónica

Iván Herrera Michel


Durante el desarrollo de la Masonería Operativa, es decir, antes del siglo XVIII, la música Masónica fue escrita para celebrar a los santos patrones de los diferentes cuerpos del oficio, así como para animar a los Masones durante la ejecución de sus trabajos.

De aquella producción melódica aún se pueden encontrar rezagos en los trabajos de las Logias alrededor del mundo entero. Sin embargo, es necesario esperar hasta 1723, con la promulgación de las Constituciones de Anderson, para descubrir las primeras canciones impresas de la Masonería Especulativa, lo que no quiere decir que antes de esa fecha no existieran.

Después de 1723 la música y la canción Masónica florecen destinada a recrear y ambientar las historias y las leyendas de la Masonería, y sobre todo a animar los ágapes posteriores a la culminación de los Trabajos. Estas canciones están compuestas de acuerdo con los aires de moda y son esencialmente destinadas al disfrute y el regocijo, celebrando de paso las cualidades de los directivos de la Logia (algunas veces la de sus damas) culminando generalmente con una invitación a brindar por ellos.

Se destacaron en el siglo XVIII como compositores de música Masónica Jean Christophe Naudot, Luis Nicolás Cleramboult, François Girourt, y sobre todo Wolfgang Amadeus Mozart, quienes otorgan a la música Masónica carta de nobleza componiendo verdaderas obras maestras. En el extremo Masónico productivo se encuentra W. A. Mozart, con once piezas magistrales compuestas especialmente para la Orden.

Ahora bien, ¿qué características debe poseer una buena canción Masónica? La respuesta es sencilla: Que el autor, sea Masón o no, brinde en su composición un aire portador de emoción y que gracias a la letra, a la música y/o la voz del cantante, se trascienda las diferentes fases de una ceremonia Masónica.

Las letras siempre hacen referencia a los valores morales o a las cualidades Masónicas. Los principios de libertad, igualdad y fraternidad, al tiempo que se convertían en la divisa de la República Francesa eran promulgados en las Logias y se encuentran en el texto de sus canciones, al lado de símbolos esenciales de la Masonería, tales como el compás, la escuadra, la piedra bruta y tallada, el cincel, etc.

Los estudiosos han encontrado que existen modos musicales Masónicos. Por ejemplo: la tonalidad de Mi bemol mayor portando tres bemoles, sería Masónica bajo la explicación de que el simbolismo de la Orden hace a menudo referencia al número tres.

Es evidente que los compositores Masónicos, Mozart en particular, introdujeron con éxito alusiones simbólicas relacionadas con la Masonería en sus composiciones. Por ejemplo: No existe duda de que dentro del adagio de la obertura de La Flauta Mágica, cuyo libreto escribió el Masón Enmanuel Schikaneder, Mozart, con la repetición de tres veces tres acordes, ha querido representar rítmicamente la batería del Grado de Aprendiz del Rito Francés.

No obstante lo anterior, los especialistas reconocen que no se puede componer música Masónica haciendo a un lado la inspiración melódica para elaborar una construcción matemática o geométrica, so pretexto de reflejar el simbolismo Masónico, ya que así solo se logra un penoso ensamblaje musical del más curioso efecto; y eso contradice el principio general de que la música durante las reuniones Masónicas debe ante todo llevar al oyente una emoción que complemente los contenidos del método de construcción Masónica.

Muchos músicos de renombre han sido Masones, entre ellos además de los nombrados: I. J. Pleyel, Johan Christian Bach, Jean Sibelius, Franz Joseph Haydn, Felix Mendelssohn Bartholdy, Hector Berlioz, Nicolo Paganini, Franz Liszt y John Philip Souza, entre los clásicos, así como cultores de la música popular de la talla de Duke Ellington, Nat “King” Cole, Louis Armstrong y Carlos Gardel, a quien se le celebró un ceremonial Masónico de honras fúnebres en Medellín al día siguiente de su trágico accidente aéreo, el 24 de junio de 1935.

Cabe destacar que muchos de los músicos que han recibido la iniciación Masónica no compusieron obras para ser interpretadas con fines Logiales, aunque durante su paso por la Orden con frecuencia deleitaron a los asistentes a los ágapes con el ejercicio fraternal de su talento. Por lo tanto, su música no puede ser considerada como Masónica. En Barranquilla, se deben resaltar las reuniones fraternales en el patio de la casa del H:. Cipriano Guerrero Basanta, localizada en el barrio El Recreo, quien no solo deleitaba a los Masones con la práctica maestra del saxofón sino que además compuso el único “Himno al Oriente de Barranquilla” de que se tenga noticia, el cual fue grabado bajo su batuta por la orquesta de los Hermanos Martelo.

Pero ya en el ámbito de la música Masónica propiamente dicha, el Masón Bernard Murocciole, barítono de la Ópera de París, recomienda como las más bellas canciones de la Masonería Especulativa de todos los tiempos el siguiente ramillete de siete obras maestras usadas en las Logias:

1. “Himno al sol” (Las Indias Galantes). Letra: Louis Fuzeliers. Música: Jean Philippe Romeau. 1735.

2. “Que la fraternidad…” (O heileges Bond…) k148. W. A. Mozart. 1784.

3. “Enlacemos nuestras manos…” (Losst uns mit…) K623. Letra: Giesecke. Música: W. A. Mozart. 1791.

4. “Oda a la Fraternidad” (Ode to Fraternity) Opus 113. Letra: Samuli Sorio. Música: Jean Sibelius. 1927.

5. “Himno del Gran Oriente de Francia” (Francmason, mes Freres). Letra: Michel Gonet. Música: Pierre Chaine. 1973.

6. “El Grial” (Le Chevalier Vermail). Letra: Gerard Gefen. Música: Claude Ricard. 1982.

7. “La Quete” (L’homme de la Mancha). Letra: Joe Darion. Música: Milch Leigh. 1965.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente trabajo, me surge una interrogante la cual quisiera expresar y desluego obtener su opinion al respecto, se dice que Inglaterra y España en los siglos XVII y XVIII los trobadores tambien sirvieron como propulsores de musica masonica, ya de alguna forma hechos transmitieron fabulas, cuentos y liricas con historia masonica en forma de musica.
Excelente trabajo
Luis Duarte

Iván Herrera Michel dijo...

Tiene usted razón.

Los trobadores vehiculizaron muchas de las antiguas leyendas, mitos, alegorías, fábulas, cuentos e historias reales en su paso hacia la modernidad.

Afortunadamente, la Masonería también se enriqueció con ello.

Anónimo dijo...

HOLA IVAN.
ME PARECE UN TRABAJO SUMAMENTE INTERESANTE. ESTOY EN GRADO DE AM Y ANSIOSO DE APRENDER MUCHO.
CREO QUE LA MUSICA ES REPRESENTATIVA DE MI GRADO YA QUE ELLA AL ARMONIZAR LOS SONIDOS CONVIRITENDOLOS EN MELODIAS QUE IMPACTAN EL ESPIRIYU Y CONMUEVEN A LOS QUE LA ESCUCHAN, AS EL TRABAJO MASONICO SERA ELIMINAR LAS ARISTAS DE LA PIEDR BRUTAS (SONIDO DE LA NATURALEZA) EN BORDES PULIDO (MUSICA ARMONIOSA).
GRACIAS QH